Un Monito y los valores de la NEM

La desaparición de la Mejoredu produjo una paradoja. Un gobierno que adora la supremacía del Estado y el monopolio en muchas áreas le abrió la puerta a Mexicanos Primero, organización de la sociedad civil, para que incremente sus acciones y participaciónen la política educativa. MP tomó la iniciativa y puso en marcha una nueva plataforma: Monitoreo Educativo, el acrónimo: Monito

Y la semana va. Las notas periodísticas acerca de la educación de 20 y 21 de enero atrajeron mi atención. Me hicieron evocar mis años de estudiante de posgrado. Recordé la insistencia de varios de mis profesores acerca de la eficacia de las decisiones de política educativa, que se toman con base en datos. Dos de mis mentores, Martin Carnoy y Hans Weiler, sabían que los políticos deciden por presiones, ideología o intereses, propios y de sus partidos, no les interesa gobernar por números. Aunque resaltaban el valor de las cifras como instrumento para conducir los sistemas escolares. En otro curso estudié a Machiavelli: de uno de los Discursos sobre la primera década de Tito Livio me quedó grabada la sentencia: la información es poder.

La iniciativa fue de Andrés Manuel López Obrador, la presidenta Claudia Sheinbaum la refrendó y la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación pasó a mejor vida hace unas semanas. Su epitafio bien podría ser la “Evaluación diagnóstica de los aprendizajes de las alumnas y los alumnos de educación básica para el ciclo escolar 2024-2025”, el mejor ejercicio que ejecutó en su corta vida. Sus trabajos anteriores no estuvieron a la altura de las evaluaciones del aprendizaje que confeccionó el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación. Aun así, ponía en la plaza pública datos sobre aprendizaje.

La desaparición de la Mejoredu produjo una paradoja. Un gobierno que adora la supremacía del Estado y el monopolio en muchas áreas le abrió la puerta a Mexicanos Primero, organización de la sociedad civil, para que incremente sus acciones y participación en la política educativa. Ante la incertidumbre de lo que hará la Secretaría de Educación Pública, más allá de publicar las estadísticas de educación, MP tomó la iniciativa y puso en marcha una nueva plataforma: Monitoreo Educativo, el acrónimo: Monito (https://www.mexicanosprimero.org/monito/). Estoy convencido de que ese ingenio cumplirá lo que promete.

De acuerdo con el boletín de MP, para medios, dicha herramienta está dirigida al funcionariado del sector, analistas, académicos, investigadores, estudiantes de educación superior, sociedad civil y medios de comunicación. Su objetivo es facilitar que haya estadísticas, indicadores y políticas educativas en el ámbito nacional y en las entidades federativas. La causa: trabajar para que se garantice el derecho a aprender de niñas, niños y jóvenes. Vislumbro que, con este instrumento, Mexicanos Primero crecerá su influencia en la plaza pública y tendrá mayor participación en la política práctica. Vaya, un gobierno con vocación de autarquía abre las puertas para que consiga poder una institución que con frecuencia crítica su política.

Y sigue vigente la pleitesía al caudillo. El secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, en un foro proclamó que, con la reforma del expresidente Andrés Manuel López Obrador, se reivindicó al magisterio; en su arenga, la presidenta Sheinbaum pareció personaje, si no de reparto, si de segunda categoría. Es más, el secretario no se midió en panegíricos; afirmó que AMLO fundó la Nueva Escuela Mexicana, “un proyecto educativo con enfoque crítico, humanista y comunitario que entre sus principales virtudes está ofrecer la educación en valores”.

En la revisión que hice de las alocuciones de AMLO sobre educación, nunca mencionó a la NEM. Sí, hablaba de los maestros, les echaba porras, hasta cuando los de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación lo insultaban. También aplaudió sus propios programas de becas, pero no dijo nada sustantivo sobre aprendizaje ni ilustración. De valores sí, por eso elogió y mandó reimprimir La cartilla moral de Alfonso Reyes y ordenó a intelectuales afines la elaboración de una constitución moral, que dio como resultado la Guía ética para la transformación de México, con la finalidad de construir una “república amorosa” y restaurar valores que se descompusieron en la época neoliberal.

Pues, sí, hay un monito parlanchín (de números) y, según el secretario de Educación Pública, López Obrador gobierna en la educación. Quizás también lo haga en otros rubros.

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