Marcha atrás

La acción de los maestros de educación indígena de la Secretaría de Educación Pública forzó al gobierno federal a dar marcha atrás en el designio de modificar de raíz su estatus y desconocerlos como trabajadores de la educación.

Susan Robertson, profesora de la Universidad de Cambridge, es la presidenta electa de la Sociedad de Educación Comparada e Internacional (CIES, por su siglas en inglés). Convocó a la conferencia del año que viene con el tema paraguas, el poder de la protesta en la educación. La premisa: “La protesta permite a las personas que se enfrentan a la injusticia generar poder mediante la acción colectiva”.

La acción de los maestros de educación indígena de la Secretaría de Educación Pública forzó al gobierno federal a dar marcha atrás en el designio de modificar de raíz su estatus y desconocerlos como trabajadores de la educación.

Pequeña historia. El 13 de abril, el presidente Andrés Manuel López Obrador presentó a la Cámara de Diputados una iniciativa con proyecto de decreto que propuso que el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas absorba al Instituto Nacional de Lenguas Indígenas, que depende la SEP. Eso implicaba que los docentes dejarían de ser maestros federales para transformarse en promotores educativos. Los excluía de en la nómina de la secretaría y de formar parte del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.

El gobierno argumentó que hubo consultas, mas los maestros afectados desmintieron esa afirmación. Ni los convocaron ni mucho menos participaron en los supuestos foros. La razón verdadera, se desprende de la exposición de motivos del decreto de simplificación orgánica: la austeridad republicana. El apremio de trasladar recursos a las obras favoritas del Presidente.

Sin embargo, las protestas no se hicieron esperar. Aunque la mayoría de manera espontánea, hubo críticas de los maestros bilingües y el apoyo solidario de muchos otros, de Yucatán a Baja California. Muchas de esas manifestaciones se hicieron frente al presidente López Obrador en su giras. Los reclamos fueron más fuertes y organizados en secciones donde la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación es mayoritaria.

Y la acción de las masas frenó la injusticia. El 2 de junio, en Quintana Roo, muchos maestros bilingües exigieron al Presidente detener su propuesta. Porque sería dañar a la educación bicultural, provocaría la disminución de sus sueldos, dificultaría el acceso a plazas y mermaría sus condiciones laborales. Y allí vino la marcha atrás.

López Obrador respondió: “Claro que van a seguir los maestros, maestros indígenas, dependiendo de la Dirección de Asuntos Indígenas de la SEP, no tiene que ver el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, porque ese instituto tiene otras funciones. Ya di instrucciones para que se detenga esa reforma” (Once Noticias Digital, 2/junio/2023). Si el INPI tiene otras funciones, ¿por qué firmó la iniciativa de abril?

Este lunes mantuve un pequeño coloquio con dos colegas. Surgieron tres conjeturas para explicar la retirada de la iniciativa. La primera, que el Presidente no leyó lo que firmó, su burocracia lo engañó y lo indujo a provocar un embrollo. La segunda, su cercanía con el pueblo y las causas populares; el presidente López Obrador consideró que era una injusticia y rectificó. La tercera, la mayor parte de esos maestros son parte de su clientela electoral y quiere que se mantengan fieles (o, al menos, apegados) a Morena; el año que viene es crucial.

Puede ser que se conjuguen las posturas del engaño, la del afán de justicia del Presidente y su visión electoral (siempre en campaña). Pero las tres ponen el acento en la postura de AMLO. No obstante, quizá, como argumenta Susan Robertson, fue el poder de la protesta.

RETAZOS

Una nota estremecedora. “Casi 80 niñas fueron hospitalizadas por envenenamiento en dos ataques separados en sus escuelas primarias en el norte de Afganistán, indicó ayer un funcionario de educación local” (Reforma 5/junio/2023). La cultura talibán es la mística de la crueldad.

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