Efemérides y nobleza

Un estadunidense amigo mío me comentó que, si bien la iniciativa de festejar a las madres un día del año fue de grupos de señoras, los grandes comerciantes apoyaron con entusiasmo la iniciativa. La comercialización de los festejos es un fenómeno del capitalismo. Me consta que, en muchas familias, miden la estima por la calidad y el precio del regalo.

Ayer me llegó de golpe el recuerdo de mi maestro de etimologías griegas en la Preparatoria, allá en los comienzos de los 1960; Francisco Ferreira. El asunto tenía que ver con el Día del Maestro; uno de los compañeros dijo una efeméride para recordar la fecha. Lo corrigió con un tono condescendiente, que así era su comportamiento habitual. No es efeméride, es efemérides, aunque termine con ese (s). Es singular, lo mismo que metrópolis, que viene de la polis, la ciudad estado griega.

El lunes próximo vamos a celebrar la efemérides (me quedo con la enseñanza de mi profesor) del Día del Maestro; festejo que ya cumplió más de un siglo en México. El presidente Venustiano Carranza expidió un decreto que publicó el Diario Oficial de la Federación, el 3 de diciembre de 1917, con dos artículos: “1°. Se declara Día del Maestro el 15 de mayo, debiendo suspenderse en esa fecha las labores escolares. 2°. En todas las escuelas se organizarán ese mismo día festividades culturales que pongan de relieve la importancia y nobleza del papel social del maestro”.

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Exploré en la red acerca de los motivos del presidente Carranza para prescribir tal homenaje. Sucede que la idea no fue de él, como alguna vez publiqué en estas páginas; estaba errado. Una pieza de mi colega Alejandro Canales me puso en la pista correcta. Fue de los diputados constituyentes, Benito Ramírez (Veracruz) y Enrique Viesca Lobatón (Coahuila), en septiembre de 1917, quienes “llamaron la atención sobre la injusticia prevaleciente con los profesores y la importancia de honrar y dignificar su labor”.

Los diputados hablaron de injusticia y el presidente de la nobleza del papel social del maestro. El simbolismo parece evidente. No podemos resolverles la injusticia, pero con agasajos eleváremos su espíritu. El asunto tuvo éxito. No sólo los docentes aceptaron el aplauso, sino que la sociedad secundó la iniciativa. Hoy es un día emotivo y todos tenemos al menos un maestro que recordar. Yo rememoro a mis maestras de primaria, tal vez aún sobrevivan; terminé el ciclo en 1957 y, excepto una, todas eran jóvenes.

En la otra cara de la moneda, muchos maestros se quejan —los de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación protestan airados— de que se les rinda pleitesía un día del año, aunque también aceptan el homenaje, pero tienen que laborar los otros bajo condiciones de trabajo embarazosas, falta de actualización e incomprensión de parte de las autoridades. Es más, en muchos ámbitos se les culpa por los bajos rendimientos de los alumnos y los catalogan como los villanos; excepto el 15 de mayo.

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Hoy celebramos otra efemérides, el Día de la Madre. Esta fue una iniciativa del director del Excélsior, Rafael Alducín, el 13 de abril de 1922. No obstante que hubo otras iniciativas desde el siglo XIX, la de nuestro periódico tuvo éxito y desde ese año se festeja. No hay ningún decreto que lo establezca, aunque, como el Día del Maestro, no hay clases, pero se abren las escuelas para rendirles homenaje.

Un estadunidense amigo mío me comentó que, si bien la iniciativa de festejar a las madres un día del año fue de grupos de señoras, los grandes comerciantes apoyaron con entusiasmo la iniciativa. La comercialización de los festejos es un fenómeno del capitalismo. Me consta que, en muchas familias, miden la estima por la calidad y el precio del regalo. La mercantilización del Día del Maestro no pega tanto, pero también es parte de la costumbre.

De cualquier manera, vastos segmentos sociales reconocen la importancia y la nobleza de los docentes y recuerdan más todavía a las madres. Cierto, no podemos escaparnos del fetiche de la mercancía (Karl Marx dixit), pero tampoco de los afectos. Los días de la Madre y el Maestro son símbolos queridos y efemérides veneradas.

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