Los pendientes, a un año del Mundial
Revisemos lo que sucede cotidianamente en la CDMX, y que se repite de manera similar en cada una de las ciudades sede de México: hay más horas de tráfico brutal que de flujo constante; el transporte público es insuficiente, las conglomeraciones en horas pico en el Metro, Metrobús, RTP, peseros y otros son peligrosos y rayan en lo inhumano.
El año entrante se celebrará la XXIII Copa Mundial de Futbol, del 11 de junio al 19 de julio, en los tres países que conforman América del Norte, siendo ésta la primera edición con 48 países calificados a la fase final. Cuando una o varias naciones en forma conjunta participan en el proceso para ser anfitriones del torneo más importante de algún deporte deben cumplir con requerimientos específicos que permitan alcanzar la calidad de excelencia esperada en un evento de esta magnitud.
Éstas son las categorías principales a evaluar por la FIFA:
Infraestructura (estadios, instalaciones para uso de los equipos y árbitros, capacidad y calidad de hoteles y alojamiento en general, transporte para participantes, equipos logísticos al servicio de periodistas y turistas, la construcción del Centro Internacional de Producción y los Fan Festivals).
Servicios (protección, seguridad y acceso a instalaciones de salud y servicios médicos para participantes y público en general, además de infraestructura tecnológica como servicios de comunicación, internet, satelitales y otros necesarios para fans y empresas que los requieran).
Programas de sustentabilidad, protección al medio ambiente y derechos humanos, así como el cumplimento de las leyes y normas que aplican en cada país y las políticas de la FIFA.
En los estadios, todos los espectadores deben tener asignada una butaca. La capacidad requerida para cada uno es la siguiente: inauguración y final para más de 80,000 personas; semifinales, 60,000; para el resto de los partidos, 40,000. Asimismo, deben contar con acceso a internet de alta velocidad inalámbrico —para los equipos de transmisión, delegaciones, medios y público en general—, servicios médicos de alta especialidad, estacionamientos para público en general y VIP, medidas de seguridad, eliminar toda la publicidad y otorgar todas las localidades (incluidos palcos privados y plateas) a la FIFA, que se encarga totalmente de la comercialización y venta de boletos a nivel mundial. De todo eso se están encargando los dueños de cada estadio y seguramente cumplirán con los requisitos. ¡Menos mal que son propiedad privada!
Lo preocupante es la infraestructura pública en las tres ciudades sedes en México: Monterrey (tres partidos de fase de grupo y uno de ronda de 16), Guadalajara (cuatro partidos de grupo) y CDMX (tres partidos de grupo que incluye el inaugural, uno de ronda de 16 y uno de octavos). La FIFA y el gobierno federal estiman la llegada de 5 millones de turistas a nuestro país durante el torneo.
Revisemos lo que sucede cotidianamente en la CDMX, y que se repite de manera similar en cada una de las ciudades sede de México: hay más horas de tráfico brutal que de flujo constante; el transporte público es insuficiente, las conglomeraciones en horas pico en el Metro, Metrobús, RTP, peseros y otros son peligrosos y rayan en lo inhumano, sin dejar de mencionar que las fallas del subterráneo de la capital han costado varias vidas, heridos y cientos de miles de horas de trabajo perdidas por retrasos; los baches en vías rápidas y calles en toda la ciudad se cuentan por cientos de miles, ocasionan accidentes de tráfico y millones de pesos en gastos de reparación de vehículos, privados o públicos; los niveles de criminalidad, sobre todo en el transporte procedente de los estados vecinos, es altísimo. ¿Se imagina a los periodistas y turistas extranjeros rentando un coche e intentando manejar en caminos que asemejan más a un paseo lunar que a calles para autos? ¿Intentando tomar peseros, Metro, Cablebús, Metrobús en horas pico? ¿Sabe cómo va a incrementarse el tráfico?
¿Cómo vamos a explicar las inundaciones (perdón, encharcamientos) que colapsan la ciudad? ¿Se van a impedir los bloqueos, manifestaciones y marchas durante esos días? Si es así, ¿cuánto costará, en dinero o favores? Imagínese a cualquier extranjero sufriendo el víacrucis de ir a un Ministerio Público en caso de ser víctima de la inseguridad o cómo reaccionarán cuando algún policía les pida sobornos y extorsiones por haberse quitado la camisa o estar celebrando con unas cervezas. La demanda de departamentos y casas a través de aplicaciones incrementará los costos existentes, ¿seguirá el ataque a extranjeros bajo el cobijo de evitar la gentrificación?
Imagínense a los visitantes viajando en carreteras del país para llegar a los partidos o a algún destino turístico; la delincuencia organizada se dará vuelo con ellos. ¿Estamos preparados para manejar una amenaza terrorista?
No se trata de ser ave de mal agüero, se trata de solucionar para no lamentar. Un año pasa muy rápido.
