Kamala o Trump, ¿quién le conviene a México?
Trump ha radicalizado más sus posturas desde que fue presidente: ha prometido ser un tirano el primer día de su mandato para cobrar venganza de quienes se han opuesto a sus deseos; no volverá a escoger individuos competentes para su gabinete, sino a aquellos que le tienen lealtad a toda prueba y no le llevarán la contraria.
Estamos ante las elecciones estadunidenses más reñidas en muchos años: Harris y Trump se encuentran en un empate técnico. Es casi seguro que Kamala Harris, candidata del Partido Demócrata, ganará el voto popular. Este dato es solamente estadístico porque, a diferencia de la mayoría de las democracias actuales, esta elección no la gana quien recibe más votos, sino quien gana las elecciones estatales y suma los votos electorales de dicho estado. Hay siete estados donde no hay un claro favorito (Arizona, Georgia, Michigan, Nevada, Carolina del Norte, Pennsylvania y Wisconsin), las tendencias no superan el margen de error de 3 por ciento. En este escenario será muy difícil que el martes o miércoles sepamos quién será el siguiente presidente de Estados Unidos.
La pregunta de este lado cada cuatro años es siempre la misma: ¿Qué candidato le conviene más a México que gane la elección en Estados Unidos? La respuesta va más allá de un solo nombre o las políticas representadas por Harris y Trump; tiene que ver con los gobiernos populistas, corruptos e ineficientes que hemos tenido en México, con la rampante violencia y el dominio por parte del crimen organizado en más de una tercera parte del país.
Trump ha radicalizado más sus posturas desde que fue presidente: ha prometido ser un tirano el primer día de su mandato para cobrar venganza de quienes se han opuesto a sus deseos; no volverá a escoger individuos competentes para su gabinete, sino a aquellos que le tienen lealtad a toda prueba y no le llevarán la contraria, aunque sus decisiones y caprichos vayan en contra de los intereses de su país. Ha prometido deportar a más de cuatro millones de mexicanos indocumentados, entre otros millones de personas de diferentes nacionalidades, lo que ocasionaría una crisis humanitaria y económica en la frontera con México, reanudando al tiempo el muro fronterizo y retomando la extorsión al gobierno mexicano para que utilice al Ejército y a la Guardia Nacional para contener el flujo migratorio al norte. Castigará con aranceles (impuestos a la importación) a las naciones que, según él, roben trabajos a los norteamericanos, comenzando con México, con tarifas desde el 20 hasta el 500% del valor de los productos que exportamos hacia el norte, además de amenazar con cancelar el T-MEC unilateralmente.
Si logra tener el Congreso a su favor, designará a los cárteles como organizaciones terroristas y podrá enviar tropas a territorio mexicano (sin necesidad de pedir permiso al gobierno mexicano) para combatir a los “narcoterroristas” o bombardear sus bases de operaciones a su antojo, con la excusa de detener las muertes provocadas por el tráfico de fentanilo y otras drogas. La política exterior de Trump se basa en caprichos y la intimidación de naciones aliadas mientras admira el poder absoluto de los dictadores como Putin y Kim Jong-un.
Kamala Harris es una exprocuradora, exsenadora y la primera mujer vicepresidente; ha basado su carrera en el éxito para combatir la corrupción y el crimen organizado en su natal California que la propulsó al Senado y, de ahí, a representar a mujeres y minorías como compañera de fórmula de Joe Biden, quien le encargó la solución de la crisis migratoria y fronteriza. Promete crear una reforma migratoria para regularizar a casi once millones de indocumentados, entre ellos cuatro millones de mexicanos, y se ha comprometido a apoyar a sus aliados comerciales y militares en todo el mundo, combatiendo a los dictadores y enemigos de su país. Ha prometido presionar para que la migración ilegal sea contenida en México, revisar el T-MEC para evitar que empleos de aquel país sean trasladados al nuestro, impedir la importación de productos chinos que hagan una primera parada en México y quieran hacerlos pasar como parte del libre comercio hacia Estados Unidos. Está consciente de que la violencia y la inseguridad en nuestro país puede llegar al suyo en cualquier momento.
A primera vista, si Trump gana, México sufrirá mucho. Si gana Harris, será implacable con las responsabilidades del gobierno mexicano en los asuntos bilaterales. ¿Qué o quién le conviene a México que gane? Nos conviene que nosotros mismos arreglemos nuestras diferencias; la división interna que tenemos nos tiene con inestabilidad política, económica y de seguridad. Que nos unamos como mexicanos y salgamos adelante todos juntos o fracasaremos como un país dividido, sin importar quién gobierna en Estados Unidos. Ellos no van a venir a solucionar los problemas que nosotros hemos creado y sólo nosotros podemos resolver.
