Sin pasar del umbral

Arturo Xicoténcatl

Arturo Xicoténcatl

El espejo de tinta

Se va a cumplir un siglo de participaciones de la Selección Mexicana de Futbol en la Copa Jules Rimet, ahora con el marbete de Campeonato Mundial FIFA, y acaso unos 66 años con la aspiración de elevar su nivel. Y siempre, en algunas ocasiones, a un paso de cruzar el umbral del éxito representado en la conquista de un sitio en cuartos de final con el fin de entrar a la élite de los ocho mejores equipos del planeta. Con un guion cuatrienal trillado, conocidísimo hasta el hartazgo: fase de esplendor decibélico en los micrófonos, el arrullo esperanzador, miel en los oídos, del ahora sí magnificado, y sepultado con el no de más de medio siglo. El futbol es hermano mellizo de la política, y con final idéntico, el sueño destrozado por el despertar de la cruda realidad. Las victorias generan alegría, pero la oncena nacional con la grata impresión de lucha, se ahoga en la orilla después de tanto nadar. Se conjuga con un pueblo fiestero, tremendista con ciertos comunicadores aduladores de la Selección, encantados de engañar y engañarse a sí mismos, confundidos en afirmaciones dogmáticas, supersticiosas, inexactas. No se distingue emoción de calidad, percepción de conocimiento. La pasión hiperbolizada nubla el razonamiento. El algoritmo del futbol no ha sido resuelto por tantos elementos subjetivos y aleatorios que presenta su naturaleza. Hay componentes para analizarlo con aproximación: armonía de las oncenas, su heráldica, poder de ataque y defensa, capacidad física, destreza, potencia del disparo, rapidez, precisión, técnica, resistencia; la diferencia entre poseer un crack… La cantidad de goles, el número de puntos, posición o lugar en una competencia en la que 48 equipos han sido distribuidos en dos mangas o gráficas A y B en los que se ha sembrado como cabezas de serie a los tres países sedes y a nueve potencias (Francia, Argentina,…) en 12 grupos escalonados en calidad descendente; en el cuarto nivel Cabo Verde, que deja una excelente lectura, Ghana, y otros ¿permiten hacer una valoración de nivel? Relativamente sí, pero no con precisión. Responda el lector, ¿qué tiene mayor valor, trascendencia y repercusión, el México 1-0 Corea del Sur o el 0-0 de Cabo Verde ante España? Hay quienes respigan con las comparaciones y más cuando se subraya la enorme ventaja del Tri en la altura como principal aliado. Las comparaciones son necesarias para realizar valoraciones. México ocupa el 9º sitio del Campeonato Mundial. Oficialmente sí, pero no olvide que los sistemas de competencia son imperfectos. La Selección Nacional no enfrentó a ninguna de las 24 oncenas de la gráfica A. Ocurre algo semejante en natación olímpica, en la que el ganador de la medalla de bronce, por ejemplo de 100 m nado libre, es tercero en Juegos Olímpicos, pero no del mundo porque hay otros sprinters de superior cronometraje en cuanto a rapidez. ¿Es mejor el Tri a Cabo Verde, Marruecos, Egipto, Noruega, Países Bajos, Japón…? Quién puede responder con certeza sin comprobar. Los números, en algunos deportes, no son tan exactos como se cree. Es necesario dar una interpretación más apegada o aproximada a la realidad, y no al intenso deseo o a la rampante subjetividad.