Referencia, desafío sólo para inmortales

Arturo Xicoténcatl

Arturo Xicoténcatl

El espejo de tinta

Cuando en el universo agonal prevalecían las facultades naturales del hombre con incipientes programas preparatorios de acondicionamiento físico y técnica, los 10 segundos en los 100 m lisos y el minuto en los 100 m nado libre se establecieron en la atmósfera olímpica y mundial como un desafío del ser humano. La idea se consideraba tan increíble como imposible. Cuando el sábado 6 de septiembre de 1958 el alemán Armin Hary corre los 100 m lisos en 10” (los tres cronos oficiales de los jueces señalaron 10-10-9.9) en la pista de Friedrichshafen, se mezcla el asombro con la alegría en el mundo y, de manera simultánea, flota un velo de duda en el Occidente político y en el núcleo directriz del atletismo. Se sabía de la rapidísima reacción de salida, rompimiento de inercia, de Armin Hary, tan relampagueante que algunos adversarios lo acusaban de robarse la salida. Investigaciones revelan que la pista presenta un desnivel de 11 cm. Se anula el sueño dorado de la rapidez. El 21 de junio de 1960 en la mágica pista de Letzigrund, en Zurich, Hary tiene que correr dos veces en 10”. En el primer esfuerzo, un juez admite no haber realizado un segundo disparo por robo de salida. En la 2ª prueba no hay duda, se admite que Hary es el primer hombre en correr los 100 m planos en 10” (10-10-10.1). Singular relación del sistema decimal y sexagesimal, con el esfuerzo humano en tierra y agua: 10” en 100 m y 60” en 100 m. El fascinante universo del deporte se aprecia y valora mejor con el empleo de la física, la matemática, la geometría; balones y pelotas trazan parábolas; bajo el prisma de Newton, Arquímedes, Pascal; el pensamiento de lord Kelvin: “Conozco lo que puedo medir”. La primera referencia acuática es el minuto. La lucha por la aproximación entre el hawaiano Duke Kahanamoku, dos veces campeón olímpico en Estocolmo 1912 y Amberes 1920 y el rumano Johnny Weissmüller (02-06-1904 Timisoara, Imperio Austrohúngaro, hoy Rumania, 20-01-1984, Acapulco) ambos estadunidenses, inmortaliza al segundo, cuando el 09-07-1922, señala 58”6 en Alameda, California. El minuto extiende el desafío a los 2, los 4, los 15 minutos en 200, 400, y 1,500 m nado libre. El mundo del deporte se embelesa y sigue con vivo interés y pasión como lo hizo ante la reciente ruptura del muro de las 2 horas en maratón. Condensemos el entorno de lucha a la mínima expresión y que lleva a la inmortalidad a los siguientes héroes: la llameante pugna entre el japonés Tsuyoshi Yamanaka y Don Schollander por los 02’00” en 200 m nado libre resuelta por el estadunidense: 1’58”08, Los Ángeles, 27-07-1963. Los 400 m: 3´58”18, Rick Demont, EU, en Belgrado 06-09-1973; y el 14’58”27 del ruso Vladimir Sálnikov, el tiburón de la estepas, el 22-07-1980. El crawl sirvió, acaso, de emulación natural a los otros estilos y con la época generacional tomaron sus muros como desafío y un camino hacia la inmortalidad. El asombroso RM del japonés Sin Ohashi 2’04”83 en 200 m braza revela que la progresión acuática no cesa.

Temas: