Adames, precursora

Arturo Xicoténcatl

Arturo Xicoténcatl

El espejo de tinta

En el universo de los clavados se han ido destilando cambios vuelo tras vuelo, gota tras gota, en la geometría de la parábola, en la aceleración de la ley de Newton, de gravitación universal, en la lenta y gradual evolución, los saltos ornamentales de la plataforma de 10 m son cada vez más complejos. Conjugación de técnica, audacia, enorme valor y años de esfuerzo, decenas o cientos de intentos fallidos experimentales, golpes dolorosos al romper la tensión de la superficie del agua para presentar la innovación en una competencia oficial de jerarquía. En la década de los 60, las 3 ½ al frente con el cuerpo del clavadista haciéndose ovillo, a fin de incrementar la rapidez, clasificado como el 107c en las tablas de la FI de Natación Amateur (FINA), hoy World Aquatics, estaba reservado para los hombres. Lo lanzaron luminarias de la talla de Joaquín Capilla, campeón olímpico en Melbourne 1956, así como los astros Klaus Dibiasi, Italia; Greg Louganis, EU. Pecata minuta. La supresión de un verbo en la colaboración anterior me obliga a una precisión. En el original dice: “presencié esta pirueta realizada por vez primera por una mexicana, María Teresa Adames, todo un acontecimiento…”. Al eliminar el participio pasado, realizada, se recoge la impresión de que el autor de estas líneas vio por vez primera la triple pirueta (parezco protagonista de una nota social-deportiva). No, no. Adames, alumna del maestro Mario Tovar, fue la primera mujer en penetrar en un terreno inexplorado en México. Fue precursora del difícil salto 107c. Ella fue la mejor clavadista del país, campeona nacional a fines de los 50 y en los albores de los 60. Conquistó el oro en los Juegos Centroamericanos de Caracas 1959 y en 1962 en los JC de Kingston, Jamaica. Ocupó dos quintos lugares en los J. Panamericanos de Chicago 1959 y su elevado nivel y afán de superación le permitieron conseguir bronce en los JP de Sao Paulo 1963 y cuarto en trampolín; época en la que brillaban Álvaro Gaxiola, Juan Botella, Ricardo Capilla. Fue todo un acontecimiento en México esa pirueta. Su figura menudita, su cabellera rubia, en el difícil salto 107c, paralizó a los espectadores que bordeaban la fosa y el estanque de natación del CDCH. Expectación; silencio, contención del aire seguido de un estallido de asombro, admiración y alegría. Mari Tere durante décadas mantuvo la unidad de nadadores y clavadistas del CDCH con las reuniones anuales. Inspiró a la generación de Bertha y Norma Baraldi, y éstas a María José Alcalá, Paola Espinosa… La transformación de los clavados sigue su proceso. En aquella época ni Capilla ni Dibiasi ni Louganis incorporaron en sus tablas el 109c. El primer hombre en girar al frente 1,620 grados en una fracción de 01”8/10, menos de dos segundos, fue el chino Wu Feilong, el 24 de julio de 1991, oro en la U. de Sheffield. Dejó al mundo boquiabierto. Algo nunca visto. El salto fue comentado por Ron O’Brien, entrenador de Louganis, y la excampeona olímpica Paty McCormick, (1930-2023), quien dijo: “Ahora seguirán las 5 ½”, el 111c, como si todo fuese coser y cantar…