Aguirre, la ley y la “lógica Navarrete”

El perredismo ha quedado exhibido —por si hiciera falta— como un partido ligado a políticos y funcionarios corruptos.

Hace unos días, las autoridades federales detuvieron a Carlos Aguirre Rivero, hermano del gobernador (con licencia) de Guerrero, Ángel Aguirre Rivero. El señor Carlos y varias personas más, las cuales también fueron arrestadas, están acusados de desviar cientos de millones de pesos procedentes del erario a sus cuentas personales.

Esta detención nos ha dejado ver nuevamente, con total nitidez, dos circunstancias que quisiera resaltar: por un lado, el uso político y selectivo de la ley; por otro lado, el cinismo y la irresponsabilidad con la que se comportan nuestros partidos políticos.

Es obvio que el gobierno federal sabía sobre los quehaceres de Carlos Aguirre desde hace tiempo. ¿Por qué, entonces, este personaje es enviado a la cárcel justamente ahora y no antes? ¿El presidente Peña y su equipo se han decidido a, por fin, cumplir el juramento que hicieron al tomar posesión de sus cargos en diciembre de 2012 y, a partir de ahora, respetarán y harán respetar la ley? No; esa no es la explicación.

Ángel Aguirre se había convertido en una losa muy pesada para el Presidente y su administración: el caso Iguala-Ayotzinapa, la renuencia de Aguirre a dejar el cargo como consecuencia de dicho caso, la cercanía del exgobernador con el matrimonio Abarca y el poder en sí que Aguirre Rivero todavía detentaba en Guerrero, incluso fuera de la gubernatura, se constituyeron en elementos que, desde la perspectiva del gobierno federal, exigían eliminar políticamente al gobernador con licencia.

De hecho, gracias a esta “jugada”, Peña Nieto y el PRI han reacomodado las estructuras políticas guerrerenses, lo cual les permitirá negociar de manera diferente con la CETEG y otros grupos radicales que operan en la entidad. Asimismo, el PRI bien podría hacerse del gobierno del estado arrebatándoselo al PRD en la elección que se avecina, lo cual no luce complicado pues, como resultado de la detención de Carlos Aguirre, el perredismo ha quedado exhibido —por si hiciera falta— como un partido ligado a políticos y funcionarios corruptos; es imposible que Ángel Aguirre Rivero no estuviera al tanto de los “negocios” de su hermano Carlos y es igualmente inverosímil que en el PRD no supieran cómo “gobernaban” los Aguirre.

Qué bueno que se le aplicó la ley a Carlos Aguirre, por supuesto. Qué mal que, como siempre, el marco legal se ejecute de manera selectiva (sobran políticos y funcionarios de todos los partidos que están sumidos en la corrupción: ¿por qué a ellos nadie los detiene?) y no con el objetivo de instaurar el Estado de derecho que tanto nos urge sino con el fin de reubicar las fichas en el tablero político.

¿Y qué dijo el PRD cuando el hermano de uno de sus gobernadores fue encarcelado por actos de corrupción? El partido, en voz de Carlos Navarrete, presidente nacional del perredismo, reaccionó de manera insultante: según Navarrete, el PRD no tiene ninguna responsabilidad en torno al comportamiento y las acciones de los Aguirre Rivero. Inclusive, el líder nacional perredista comentó que el Partido de la Revolución Democrática “está limpio de polvo y paja” a este respecto.

Analicemos la “lógica Navarrete”: el PRD postuló a Aguirre Rivero, lo apoyó, hizo campaña a su favor (con recursos que provienen de nuestros impuestos, obvio), celebró su triunfo en las elecciones y hasta lo arropó cuando ocurrió la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa. Pero, de acuerdo con dicha “lógica”, el partido no tiene por qué ser visto como responsable, ni siquiera mínimamente, de lo que Ángel Aguirre y los suyos hicieron y deshicieron en Guerrero.

Los comentarios de Carlos Navarrete dejan claro que él, su partido y los partidos políticos en general son unos cínicos y/o creen que la ciudadanía vive en la estulticia. Por eso, a los políticos mexicanos nadie les aplaude, nadie les cree y la ciudadanía los repudia. Eso sí: ahí van a estar de nuevo Navarrete, el perredismo, etcétera, pidiendo el respaldo de los votos en las siguientes elecciones.

Sólo me resta añadir lo siguiente: ¿hasta cuándo?

Twitter: @aromanzozaya 

Temas: