Los días más difíciles de mi vida

Los saludo con mucho gusto, estimados lectores. Esta semana se cumplieron ocho años de la aparición del virus de la influenza AH1N1 en nuestro país, la primera pandemia del siglo y para mí, uno de los momentos más críticos y difíciles de mi vida. Era abril de 2009 ...

Los saludo con mucho gusto, estimados lectores. Esta semana se cumplieron ocho años de la aparición del virus de la influenza AH1N1 en nuestro país, la primera pandemia del siglo y para mí, uno de los momentos más críticos y difíciles de mi vida.

Era abril de 2009 cuando se empezó a registrar un brote atípico de casos de neumonía, la doctora Mirna Vara Aguirre, entonces subdirectora de Epidemiología en la jurisdicción Tlalpan, me notificó la particularidad de un paciente con influenza; era joven, pero su deterioro fue muy rápido. Estaba siendo atendido en el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER). Ése fue el primer caso identificado y probable de AH1N1 en la Ciudad de México, posteriormente confirmado.

Tras informar de esto al doctor José Ángel Córdova Villalobos, entonces secretario federal de Salud, se tomaron muestras y se enviaron al Laboratorio Epidemiológico de México, así como a Atlanta y Winnipeg. El 23 de abril llegaron los resultados y se notificó que se trataba de un nuevo virus, el AH1N1, del que se desconocía su letalidad, no había vacuna ni medicamento o procedimiento para atenderlo.

Los casos aumentaban, la incertidumbre y desconocimiento ante el nuevo virus me llevaron a tomar una de las decisiones más críticas, informar al ejecutivo local la necesidad de cerrar la capital del país, aún con todo lo que esto implicaba. No fue una decisión exagerada, sino una determinación que hoy permite estar mejor preparados. De no parar las actividades en restaurantes, cines, escuelas, oficinas y dependencias, podrían haber muerto hasta 15 mil personas.

Esta acción fue histórica y muy criticada, representó grandes pérdidas económicas y, sobre todo, generó una gran sicosis social. Sin embargo, ante una pandemia, no había nada más importante que salvaguardar la salud de nuestra población. Incluso, los medios de comunicación no creían la magnitud e importancia de lo que sucedía. Recuerdo que llevé a un grupo de reporteros, protegidos con trajes especiales y bajo todas las medidas de sanidad para que constataran a los pacientes que teníamos internados y confirmados con influenza.

Al día siguiente de cerrar la capital del país, la Organización Mundial de la Salud y Organización Panamericana en Ginebra celebró y felicitó al gobierno local. Este aval y respaldo que emitieron las máximas autoridades sanitarias en el mundo tuvo un efecto en la sociedad y bajó la crítica; demostraba que no era una ocurrencia, sino una acción necesaria.

Las lecciones aprendidas fueron muchas y nos tienen mejor preparados para estar alerta de cualquier otra eventualidad sanitaria que pueda presentarse. La población aprendió a cuidarse, a ser corresponsable, a tomar acciones preventivas como el uso del gel antibacterial, a cubrirse con el antebrazo al toser o estornudar, a usar cubre bocas en caso de presentar síntomas de enfermedad, pero, sobre todo, a la importancia de vacunarse como una de las medidas más eficaces para evitar la transmisión de enfermedades. Tan sólo en este año aplicamos más de tres millones de vacunas contra influenza en la Ciudad de México.

Puedo afirmar que, de ocho años a la fecha, el Sistema de Salud del Gobierno de la CDMX se ha fortalecido. A partir de esta experiencia hubo capacitación en los temas epidemiológicos y en materia sanitaria, en el manejo de enfermedades respiratorias y en específico de los tipos de influenza.

No bajemos la guardia y continuemos reforzando medidas de prevención entre nuestros círculos sociales.

Finalmente, quiero compartirles con mucho orgullo que esta semana, en representación del jefe de Gobierno de la CDMX, doctor Miguel Ángel Mancera Espinosa, firmé un convenio de colaboración con el doctor Julio Frenk, presidente de la Universidad de Miami, para el desarrollo de investigación sobre El Médico En Tu Casa y su impacto en la salud pública.

El doctor Julio Frenk, quien fuera secretario de Salud federal de nuestro país, está maravillado con el programa, su aval y reconocimiento nos hace sentir honrados. Con este convenio también estableceremos en materia de cuidados paliativos, cáncer de mama y capacitación a enfermeras para la atención a domicilio. Así, la Universidad de Miami es la sexta universidad de la Unión Americana en sumarse a El Médico en Tu Casa.

Los invito a mantenerse informados y al tanto de nuestras difusiones a través de mis redes sociales, en Facebook: Dr. Armando Ahued Ortega, y en Twitter: @A_Ahued. Escríbeme.

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