Hacia la interconectividad

La siguiente etapa en el desarrollo de la red mundial será el internet de las cosas

Es muy aventurado prever el futuro en un entorno de aceleración tecnológica y de cambios continuos que están modificando la definición de muchas actividades humanas; entre ellas la práctica de muchas profesiones, incluidas la arquitectura y el diseño.

Sin embargo, recientemente, Vinton Cerf, uno de los inventores del internet: la red de redes (1972) y vicepresidente de Google, mencionó que la siguiente etapa en el desarrollo de la red mundial será el internet de las cosas. Un mundo completamente conectado en el que los artefactos cotidianos podrán ser manejados desde los smartphones; lo que anticipa la siguiente etapa en transformación de la cultura material humana, que ha evolucionado:

1. Por medio de la escritura —que supera la vida física del que escribe—.

2. Reproduciendo esa escritura mediante la imprenta, que ha sido fundamental en la evolución de la civilización.

3. Transformando y transmitiendo esa información y su diseño, por medios electrónicos; con la ayuda de la computadora y su extraordinario poder de memoria y procesamiento de datos.

4. La etapa actual es la progresiva integración digital —la interconectividad— con la tendencia hacia el desarrollo de la inteligencia artificial para incorporar dentro del cuerpo humano los avances de la tecnología digital.

5. Una etapa futura sería la completa integración de las capacidades humanas y las de la nanotecnología, incluida la biodigital.

Las organizaciones y las profesiones que se adelantan, incorporando el uso de la tecnología, tienden a ser las mismas que están adelantadas en otras áreas. Las más conservadoras, con rígidas estructuras, que se podrían beneficiar con tecnologías modernas no se interesan en esta posibilidad. Esa paradoja fue más aparente en las pasadas décadas, en las que se incorporó la tecnología digital a muchas actividades y negocios.

Las únicas alternativas para las organizaciones y las personas reacias a actualizar sus actividades son el esfuerzo conjunto y la cooperación, que han sido fundamentales en la evolución del hombre.

Muchas experiencias señalan que el esfuerzo colectivo hace posible la innovación de las organizaciones y de sus estructuras, procesos y modelos. Ese esfuerzo será vital porque de él depende el entorno futuro.

Se necesita innovar los artefactos, los negocios, las organizaciones y las instituciones, utilizando el enorme potencial de las nuevas tecnologías. Por eso, es inminente mejorar la calidad y velocidad de la innovación en todas las actividades y mejorar también el capital humano, asegurando que tenga las habilidades que se requieren para participar activamente hoy en la creación e innovación del entorno futuro.

De acuerdo con un estudio de la Universidad de Oxford, 47% del empleo actual desaparecerá dentro de una o, cuando mucho, dos décadas y 90% de las profesiones que permanezcan necesitarán transformarse e incorporar nuevas habilidades.

El Reporte sobre el Futuro del trabajo del World Economic Forum enfatizó:

1. Que se rediseñen los sistemas educativos, porque 65% de los niños que actualmente están en primaria tendrá trabajos que hoy no existen.

2. Que se promueva la educación continua en todas las edades.

3. Que se promueva la cooperación y participación entre la industria y los negocios en lugar de la competencia.

Ese entorno futuro requiere una tarea inmensa de creación e innovación que dé respuesta a los nuevos retos de la humanidad y ése será el reto en los próximos años.

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