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La movilidad en la zona metropolitana se ha convertido en una pesadilla que día a día millones de personas tenemos que sufrir

Esas 15 horas son en las que cada día es más difícil circular en la zona metropolitana del valle de México. Antes eran ocho horas, pero ahora es imposible viajar en auto o camión a más de 15 kilómetros por hora.

La movilidad en esta zona se ha convertido en una pesadilla que día a día millones de personas tenemos que sufrir. Cada vez más los recorridos se hacen con mayor dificultad y consumen más tiempo.

Eso representa también millones de horas y combustibles desperdiciados, que no se contabilizan y de los cuales tenemos poca información.

Por eso es importante la investigación que se está realizando para actualizar el estudio de origen y destino de los viajes en la zona metropolitana, cuyos resultados permitirán, con datos verificables, saber el tamaño y las consecuencias —que a diario padecemos— con este enorme problema.

Sin embargo, sabemos que 20% de los viajes en el valle de México se realiza en millones autos, cuyo número aumenta cada día.

El otro 80% se mueve en transporte público, que está fragmentado y es insuficiente. Esos datos son ya una explicación de la gradual crisis de circulación que ha aumentado las horas de congestión en la ciudad. Ya no hay horas “pico”; ahora se han extendido y suman 15 horas de congestionamientos.

Las consecuencias de esta situación son enormes y afectan negativamente las actividades de millones de personas; y para la ciudad ese efecto es grave, porque reduce su atractivo y competitividad como destino de inversiones y turístico.

La movilidad se plantea ahora como una variedad de formas de circular en las ciudades; en las que el automóvil no debe ser el único, ni el más importante medio de transporte.

Se necesitó que las congestiones llegaran a límites intolerables, para que se enfrentara la necesidad de diversificar el transporte. Se tienen algunas soluciones para recorridos largos, como la construcción de la controvertida Línea 12, que tiene 20 estaciones, de las que cuatro se integran —al sur— con la red del Metro de poniente a oriente.

La construcción de las líneas del Metrobús, que también se ha criticado, ha probado diariamente que es un éxito para mejorar la circulación.

Otro éxito, sobre todo para viajes cortos, ha sido el programa de eco-bicis y de algunas ciclo-vías, que aún son insuficientes.

Sin embargo, no hay una alternativa de solución de movilidad que incluya toda la zona metropolitana. Como son gobiernos distintos, el Metro —que debería ser metropolitano— se ha quedado restringido a los límites de la Ciudad de México, con pocas prolongaciones hacia el Estado de México; y no hay una red para que millones de habitantes del Estado de México tengan la esperanza de viajar con mayor comodidad y rapidez.

Un plan de esa magnitud necesita recursos, coordinación y voluntad de los gobiernos, pero, por razones políticas, ha sido prácticamente imposible realizarlo.

El Fondo Metropolitano es una posibilidad, entre otras, de poder financiarlo, con un plan que permita superar los sexenios, los protagonismos y los caprichos de políticos que han estado más preocupados por su imagen que por la gente que dicen representar.

Basta analizar de qué manera y con qué alternativas las grandes ciudades han solucionado sus problemas de movilidad para saber que la más importante es invertir en transporte público eficiente.

Sólo así se podrá solucionar, parcialmente, la congestión casi permanente en las vialidades de la zona metropolitana. ¿O habrá que esperar a que se construya un tercer piso, sólo para autos?

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