Terremotos: lo que sigue

Aunque no se pueden prever los sismos, sí se puede y debe actuar sobre sus efectos

Ante los efectos de los pasados terremotos es necesario plantear algunas de las acciones que deben atenderse colectivamente.

1. Los daños. Aunque no se pueden prever los sismos, sí se puede y debe actuar sobre sus efectos. Se atendió de manera muy rápida y con una participación ejemplar de miles de voluntarios, del Ejército y la Marina, el rescate de víctimas y la remoción de escombros. Ahora, se conocen los daños y necesitan repararse; desde la demolición o reconstrucción de centenares de edificios. Esa tarea necesita del apoyo de autoridades para facilitar los permisos correspondientes —en los que se deben evitar las extorsiones— y de recursos de los fondos de las donaciones públicas, de las que muchos se han aprovechado sin tener derecho.

2. Los responsables. Cada uno de los edificios destruidos o severamente dañados tiene a personas, cuya irresponsabilidad propició que se dañaran. Son constructoras, los “responsables” de la obra y, por supuesto, las autoridades que emitieron los permisos correspondientes. En esos procesos hubo incapacidad o corrupción para que se aprobara su construcción. Esos casos son graves y requieren una acción legal. Lo habitual es culpar al que está al final de la fila; y que los responsables confíen en que, con el paso del tiempo, disminuya la presión social para que se actúe.

3. El reglamento de construcción. Es necesario que se actualice para que se consideren los efectos de un sismo, cuyo epicentro esté más cercano a nuestra ciudad, como ocurrió en septiembre pasado. En la actualización es necesario que participen los Colegios de Ingenieros Civiles y el de Arquitectos. Además de los representantes del Politécnico y de la UNAM.

4. Las zonas más afectadas. Los mapas donde se localizaron los edificios destruidos en la ciudad señalan una franja —de norte a sur— ligeramente inclinada al poniente. Esa franja debe ser considerada de alto riesgo y las construcciones deben ser reforzadas, especialmente los edificios que sean públicos. Además, la extracción de agua del subsuelo lo ha debilitado, en zonas que fueron parte del lago de México y que requieren una atención especial en el Reglamento de Construcción para que los nuevos edificios se construyan con estructuras más resistentes.

5. Prevención de los riesgos. No bastó la alarma sísmica, que paradójicamente se activó en un simulacro, horas antes del terremoto del 19 de septiembre. Como el epicentro del terremoto fue muy cercano a la ciudad no se tuvo tiempo para desalojar los edificios que se destruyeron. Los riesgos deben atenderse antes, durante y después de un sismo; de manera que es necesario que la Comisión Nacional de Prevención de Riesgos y Atención de Emergencias determine e informe los procedimientos que la población tiene que atender. Además, como las principales vialidades de la  ciudad se paralizaron, incluyendo las comunicaciones telefónicas, es preciso que se atiendan las emergencias con eficacia, sobre todo las médicas. Por eso, necesitamos saber qué hacer y cómo ayudar después de un terremoto, para que las actividades de la ciudad se recuperen.     

Como informó Excélsior, especialistas de la UNAM han advertido que es muy probable que se produzca un temblor superior a 8.0 grados, debido a una brecha en Guerrero que se encuentra a 300 kilómetros de la Ciudad de México; 150 kilómetros más cerca que la zona del epicentro del terremoto de 1985; por eso es necesario prever y disminuir sus efectos.

Temas: