Terremotos: tareas pendientes

Para ayudar en la reconstrucción, es necesario que se convoque a la sociedad organizada

Excélsior publicó que en nuestra ciudad 13 mil viviendas y 217 edificios deben ser evaluados por los daños causados por los recientes terremotos. Esa tarea —que se ha iniciado— se suma a la que ya se está realizando en los 400 municipios de los estados de Chiapas, Guerrero, México, Morelos, Michoacán, Oaxaca y Puebla.

Para ayudar en la reconstrucción de viviendas y edificios, es necesario que se convoque a la sociedad organizada y las autoridades de los tres niveles de gobierno, como lo ha propuesto el arquitecto José María Gutiérrez Trujillo, ex-presidente de la Academia Mexicana de Arquitectura: “…a participar primero, con un techo básico y después una vivienda socialmente adecuada, a la que le podamos otorgar una mayor habitabilidad; con proyectos prototipo, que se adapten a los materiales, y técnicas constructivas de cada poblado”. También ha insistido en que: “la reconstrucción debe ser adecuada a las condiciones geofísicas del suelo, así como a nuestras realidades socioeconómicas; y se debe apoyar la formación y el fortalecimiento de la participación comunitaria, con una estructura gremial de apoyo, como los Colegios de Arquitectos, para que se elaboren los proyectos urbanos y de vivienda para cada comunidad”. Esa iniciativa ha sido similar a la que han realizado el Colegio de Ingenieros de la ciudad y otras asociaciones profesionales.

Se tiene ya avanzado por la Sedatu, los estados y municipios, el censo sobre los edificios y viviendas dañados, y con esa información se necesita agilizar —coordinadamente— la reconstrucción. Es muy importante evitar los procedimientos burocráticos de permisos, licencias y de financiamiento, que no deberían de entorpecer en una situación de emergencia en las edificaciones dañadas. Un proceso que se debe vigilar es que los créditos que se entreguen tengan el mejor aprovechamiento por medio de bancos de materiales de construcción que permitan que la gente los compre a precios justos. Además, necesitan apoyo y asesoría para rehabilitar o construir su vivienda de las asociaciones profesionales.

Otra tarea pendiente, cuyas consecuencias se han hecho evidentes con los terremotos, es que muchos arquitectos no tienen los conocimientos ni la experiencia para hacer una evaluación sobre los daños en una edificación. Por eso, es urgente que en las escuelas de arquitectura —especialmente las de los estados afectados— se incluyan conocimientos que permitan superar la separación de muchos arquitectos de la actividad constructiva, de su tecnología y de sus procesos. Eso ha tenido graves consecuencias, ha reducido su capacidad para diseñar de manera integral los edificios y les ha separado de los procesos de construcción. Un ejemplo de este desconocimiento es el uso —en México— de muros de albañilería, en edificios de altura; ya que se sigue utilizando esa técnica obsoleta en muros que no son de carga, que sólo aumentan el peso del edificio y causan problemas en un sismo porque la gente se asusta al ver las grietas, aunque la estructura del edificio no esté dañada.

La relación que hay entre arquitectura y construcción es evidente en cualquier edificio y no requiere mayor explicación: porque son parte de un proceso que los integra en las ciudades. Por eso es fundamental que los arquitectos se capaciten y recuperen su participación en la construcción y rehabilitación de las ciudades y viviendas, para poder ayudar en las localidades afectadas por los terremotos.

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