Los terremotos: efectos

Poco a poco nuestra ciudad y las poblaciones afectadas por los terremotos han vuelto a la normalidad; aunque para miles de personas esa experiencia ha representado pérdidas y situaciones que han modificado profundamente sus vidas. Si el efecto de los terremotos fue grave ...

Poco a poco nuestra ciudad y las poblaciones afectadas por los terremotos han vuelto a la normalidad; aunque para miles de personas esa experiencia ha representado pérdidas y situaciones que han modificado profundamente sus vidas. Si el efecto de los terremotos fue grave en la ciudad, en los 400 municipios afectados y sus pequeñas localidades las consecuencias han sido gravísimas. Basta mencionar que tienen que edificarse cerca de 190 mil viviendas destruidas por los sismos; que han seguido con diversas intensidades y suman ya miles. Ése es el reto que habrá que enfrentar en los meses siguientes.

En nuestra ciudad se han terminado ya las tareas de rescate y retiro de escombros. Se prosigue con el diagnóstico de edificios y construcciones para saber con mayor detalle su estado y la posibilidad de volverlos a ocupar. Excélsior ha revelado que más de 20 mil trabajadores de oficinas públicas no han regresado aún a ocuparlas y están exiliados en otras, mientras se determina qué hacer y en dónde serán reubicados. Centenares —o miles— de personas han perdido sus viviendas y enfrentan ahora la incertidumbre del futuro, en el que es básica la ayuda de las autoridades de la ciudad y de los organismos públicos de financiamiento a la vivienda. La experiencia de la reconstrucción que se realizó en 1985 fue valiosa y permitió que en poco tiempo se pudieran construir viviendas con la participación activa de las organizaciones sociales. Ese ejemplo debe ser un antecedente para enfrentar ahora la reconstrucción de las pérdidas.

Se han revelado los impresionantes efectos del apoyo solidario  de miles de personas, y también los lamentables actos de rapiña y engaño que acompañan siempre a las tragedias y muestran que la corrupción se da en muchas autoridades, pero también en la gente común.

Como una muestra de las numerosas manifestaciones de solidaridad y de organización —que muchas veces no se tuvo en los grupos que se integraron para ayudar— es importante mencionar la participación del grupo Huerto Roma Verde, que se formó y ha trabajado mucho antes de los terremotos. Integrado por personas con diversas actividades e intereses, han conseguido en un espacio en la calle de Jalapa, cerca del espléndido edificio del Colegio Benito Juárez, para formar un huerto orgánico en el que cultivan y venden sus productos. Sin embargo, la organización que han tenido por varios años no ha sido fácil y han enfrentado todo tipo de dificultades para conseguir un espacio, pero eso les permitió actuar de manera sorprendentemente rápida y efectiva para ayudar en los pasados terremotos. Establecieron un centro de acopio y distribución de donaciones que ha hecho llegar toneladas de agua, alimentos, ropa y medicinas a personas en la ciudad y en poblaciones afectadas de manera precisa y sin pérdidas; tienen un albergue equipado con cocina y guardería y —además— han brindado atención médica y sicológica. Por supuesto, ese valioso ejemplo, que aprovechó la organización que han consolidado, atrajo a muchas personas que generosamente se han sumado al extraordinario esfuerzo del grupo Huerto Roma Verde. Enfatizo su trabajo porque en la mayoría de las movilizaciones de la gente que ayudó, faltó organización, dirección y continuidad.

La actividad de los primeros días después de los terremotos ha disminuido, pero no ha cesado, porque el grupo de Huerto Roma Verde sigue trabajando con un propósito, que comparten muchas personas, organizadas y eficientes.

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