No al Corredor Cultural Chapultepec
El resultado de la votación para aprobar el proyecto del corredor sobre avenida Chapultepec representó, en muchos sentidos, varias sorpresas. La primera, sin duda, fue para las autoridades que lo promovieron; porque confiaron en que la enorme publicidad que hicieron ...
El resultado de la votación para aprobar el proyecto del corredor sobre avenida Chapultepec representó, en muchos sentidos, varias sorpresas. La primera, sin duda, fue para las autoridades que lo promovieron; porque confiaron en que la enorme publicidad que hicieron garantizaría que la gente aceptaría el “SÍ”. La segunda fue el resultado porque –de acuerdo con el IEDF–, la opción del “NO” sumó 14 mil 201 votos, y el “SÍ” siete mil 893. La tercera fue la poca participación de los ciudadanos, pues se aclaró que apenas representó 4.6% de la población que puede votar en la delegación Cuauhtémoc. Sin embargo, que 22 mil 094 personas votaran hace evidente la importancia que le dan al proyecto y a las consecuencias para esa zona de la ciudad. Rápidamente, la Secretaría de Gobierno del DF ha reconocido: “…que deberá generarse una nueva propuesta… que involucre a todos los sectores posibles” y que habrá que buscar recursos para llevarla a cabo. Aclararon que: en caso de no atraer el interés de inversionistas privados todo tendrá que ser con recursos públicos y veremos de dónde sacar ese financiamiento.
Es evidente que el rechazo a ese proyecto deja en muy mala posición a las autoridades que lo promovieron, y revela que no se coordinaron con otras del DF. La votación fue sí, o no, y la lección de este ejercicio democrático es que 63% no aprobó ese “corredor” porque consideró que no le beneficiaría directamente. Con el “NO” al proyecto quedó claro que la gente rechaza que el beneficio sea para los que construyan y administren esa obra –por 40 años. Como se anunció que se promoverán nuevas propuestas, conviene resaltar aspectos que no se tomaron en cuenta y que deben ser prioritarios en cualquier proyecto, que ahora sí deben coordinar y dirigir las secretarías de Transporte y de Desarrollo Urbano del DF:
1º. La Av. Chapultepec es una vialidad primaria que, con varios nombres, se inicia en Av. Tacubaya y Constituyentes, y termina al oriente, en el cruce con el Viaducto. Cualquier proyecto debe tomar en cuenta todo ese trayecto. El proyecto rechazado no consideró eso y, además, reducía la sección de los carriles centrales, limitando la capacidad de flujo vehicular de la avenida.
2º. El proyecto se presentó como “Corredor Cultural Chapultepec”, pero esa avenida es una vialidad, no un espacio público. Se adornó como corredor “Cultural”, pero en realidad tenía un uso comercial, que sólo beneficiaba a pocos y no a la mayoría de la gente.
3º. El proyecto de un corredor peatonal debe primero solucionar el enorme volumen de tránsito vehicular; que puede ser resuelto sin construir un segundo piso, prolongando los pasos deprimidos que van de la estación Chapultepec, a la Glorieta de Insurgentes. Eso permitiría peatonalizar la superficie central de la Av. Chapultepec.
4º. La excusa para justificar el uso “comercial” del proyecto fue la participación de capital privado; pero en obras públicas sólo debe participar construyendo. El financiamiento es un problema que tiene que resolver el DF, y hay diversas formas de solucionarlo, no otorgando “concesiones” o “exenciones” de impuestos.
5º. Finalmente, el proyecto debe ser licitado públicamente, pero antes tiene que ser definido por la secretarías de Transporte y de Desarrollo Urbano, para garantizar que sea útil y viable, y no una “ocurrencia comercial”, que ya fue rechazada.
Las autoridades confiaron que la enorme publicidad que hicieron garantizaría el “SÍ”.
La “ocurrencia comercial” ya fue rechazada.
