El efecto de la bola de nieve

El tema del bullying es algo que me afecta a niveles personales.

El tema del bullying es algo que me afecta a niveles personales. No lo puedo evitar, de pequeña fui el target de mi generación, recuerdo vívidamente el dolor de ser abusada sicológicamente por niñitas malcriadas que aprenden esos comportamientos en su propia casa, de parte de sus propios padres.

El bullying es una consecuencia del desequilibrio que viven muchos niños en sus hogares. Familias que suplen amor con dinero o que abusan de sus parejas o sus hijos con violencia. Padres machistas, mujeres agresivas, empleadas del servicio y madres sustitutas a la vez de criaturas que imitan lo que ven y sólo expresan lo que traen dentro.

Mi colegio, gran estatuto de los Legionarios de Cristo en México, cuna de las familias más millonarias, recinto en donde crecen las futuras primeras damas del país (yiac), remolino de alta alcurnia y revoltijo de crianzas mal logradas, fue el escenario en donde muchas veces lloré en silencio tras múltiples rechazos.

Bendiciones iban y venían, niñas educadas con rosario en mano, madres de guante y pava en la iglesia, padres que eran un mito en su casa de tan pocas apariciones que hacían. Educación por obligación y no por voluntad.

Y me pregunto, ¿qué más podemos esperar de una recua de muchachitos que cada día tienen padres con menos tiempo para ellos?

No sólo eso, el tiempo pareciera ser ya lo de menos. Un video que se ha vuelto viral en las redes sociales, muestra la indignación de un padre que su hija ha sido bulleada. Al acceder al padre de las niñas que cometieron el ataque, se recibió más bullying de su parte. Increíble, pero cierto, el padre de las niñas es un señor más perturbado que ellas, más agresivo y valentón que se esconde detrás de palabras ofensivas.

Nuevamente, ¿qué podemos esperar de ese tipo de criaturas que son levantadas en hogares disfuncionales y por padres agresivos, amargados, frustrados y violentos?

Lo que me sorprende no es que estas cosas sucedan, no son nuevas, probablemente las formas de acoso son otras, antes no había redes sociales, pero la presión que el abuso genera en el niño acosado es el mismo y siempre seguirá siéndolo.

Antes, las noticias de que un niño se suicidaba por culpa del bullying no era pan de todos los días, pero no dudo que los casos se dieran.

Y nuevamente me pregunto, ¿así como todo evoluciona y las situaciones se van volviendo como el efecto de la bola de nieve, no va siendo hora de que las autoridades pongan un alto tanto a los niños como a los padres de los que cometen bullying?

¿Es tan difícil tipificar el acto como un delito en algún grado y sancionarlo con horas de trabajo social y terapia tanto para el niño como para la familia?

Hay padres de niños agresivos que ni siquiera saben cómo lidiar con ellos, niños que ven cosas en sus casas que son la madre de sus propios vicios y que poco a poco los convierte en personas que bien podrían terminar siendo no deseables para una sociedad.

Entonces, México, mundo, ¿qué vamos a hacer? ¿Cuántos niños se tienen que suicidar para comenzar a dar un escarmiento incómodo y aleccionador tanto a niños como a los padres, quienes son la fuente proveedora de los estímulos que activan la agresividad en una criatura?

Mi indignación en este aspecto es profunda, agradecería saber qué cambios fundamentales se están haciendo en este aspecto, ¿cuál es mi esperanza como futura mamá de que mis hijos no serán víctimas de niños con tantos agujeros emocionales?

¿Alguien tiene la respuesta?

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