¿Seguirá todo como si nada?

¿Sería posible pensar que nada ha pasado, y todo seguiría como a la fecha? ¿Qué reacción tendrán quienes han colaborado con personal norteamericano, al ver el trato a un activo para la seguridad nacional de aquel país como el general Cienfuegos?

He buscado en las opiniones acerca de la detención del general de División Salvador Cienfuegos, y no encontré lo que me parece trascendente de aquélla: ¿continuará el gobierno mexicano colaborando con el de Estados Unidos en el combate a la delincuencia que afecta a ambos países? Es decir, ¿seguirá compartiendo información de inteligencia con agencias de aquel país y el Departamento de Justicia, después de la detención del exsecretario de la Defensa Nacional?

Dicho de otra manera, ¿las cosas seguirían como si nada hubiese sucedido? ¿Sería posible pensar que nada ha pasado, y todo seguiría como a la fecha? ¿Qué reacción tendrán quienes han colaborado con personal norteamericano, al ver el trato a un activo para la seguridad nacional de aquel país como el general Cienfuegos?

¿Qué dirán algunos de ellos, de acuerdo con la práctica de años de “voltear para otro lado” o “perdonar” conductas violatorias de la ley por parte de quienes colaboran, al ver que alguien del nivel del general Cienfuegos —que presumiblemente jugó el papel de colaborador—, es tratado de una forma que no pocos en la cúpula de las Fuerzas Armadas juzgan como traición?

¿Estarían dispuestos a seguir colaborando si se vieren en el espejo del trato dado al anterior secretario de la Defensa Nacional? ¿Quién les aseguraría que a ellos no se les trataría así? ¿Quién, a partir de ahora, creerá en la palabra de agentes norteamericanos? ¿Tan ingenuos serían en nuestras Fuerzas Armadas y el Centro Nacional de Inteligencia, para aceptar su palabra como suficiente “garantía”?

Por otra parte, imposible no plantear la pregunta, ¿qué hay detrás de la decisión de llevar a juicio al general Cienfuegos? ¿Qué mensaje envía el gobierno de Estados Unidos? ¿Acaso el gobierno de ese país llegó a la conclusión de que para su seguridad nacional, es vital que su vecino del sur cuente con un ejército fuerte, real, no con uno de “mentiritas” integrado por albañiles, electricistas, carpinteros y operadores de maquinaria? ¿Sería ése el mensaje enviado y de serlo, lo entenderá el Presidente y rectificaría?

Y el Presidente, ¿qué decidirá? ¿Acaso sus recientes palabras con las que denuncia la presencia de agentes de la DEA dejan ver ya, un rompimiento total con una colaboración que viene de muy lejos en el tiempo?

Por otra parte, de seguir con su tarea de zapa que busca el desmantelamiento sistemático y permanente de las Fuerzas Armadas, ¿aguantaría la presión que seguiría? ¿Cómo tomaría el Presidente, un alud de nombres de militares y funcionarios que habrían realizado y realizan actividades ilegales al amparo de la colaboración con agencias norteamericanas y su participación en operativos para capturar y/o eliminar delincuentes?

¿Acaso la condena del Presidente de la colaboración y presencia de agentes norteamericanos en México, es un berrinche infantil frente a lo que significa nuestra responsabilidad, resultado de la estrecha y añeja colaboración entre ambos gobiernos donde, a nadie sorprende que quienes la concretan busquen el beneficio personal por diversas vías, casi todas ilegales? ¿En verdad es tanta la ingenuidad, que piensa que el combate a los grupos delincuenciales que hoy se mueven sin respetar frontera alguna e infiltran gobiernos y ejércitos sin freno por parte de instituciones y gobiernos locales, lo realizan hermanos de la caridad?

¿Nadie le ha explicado que quienes realizan esas tareas deben aceptar, de entrada, que deberán meter las manos en el lodo y casi siempre mancharlas de sangre? ¿Sabrá que eso mismo es lo que piensan y hacen en cualquier país, los que integran esos grupos?

Ahora bien, ¿cómo juzgarán los compañeros de armas de quien hoy está preso en Estados Unidos, la suerte que enfrenta que podría significarle una larga condena? Asimismo, de aceptar seguir participando en labores de coordinación y colaboración con agentes de Estados Unidos, ¿qué seguridades exigirían y de quién, para no verse mañana o pasado en la situación que enfrenta el general de División Cienfuegos?

Ante la gravedad de la situación creada, dadas la inexperiencia e incapacidad de este gobierno y sus funcionarios para tratar estos asuntos que produce risa más que confianza, ¿cuál será la conducta del Presidente? ¿Exacerbar el antinorteamericanismo enfermizo y obsesivo que tenemos a flor de piel? ¡Cuidado! El que en este tema juega con fuego, las más de las veces sale quemado.

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