Ojalá sólo fuere el inglés; tampoco hablan, leen y escriben español. Ni siquiera son monolingües

Lo que procede es llevar a cabo, no una profunda Reforma Educativa sino una verdadera Revolución Educativa.

Los hallazgos dados a conocer por Mexicanos Primero, que serán detallados en el estudio que pronto pondrán al alcance de los interesados, cuyo título mismo (Sorry: El aprendizaje del inglés en México) nos llama a leerlo con atención, dejan ver lo que cotidianamente comprueba todo aquél que haya mostrado interés en nuestra integración a la globalidad.

Sin embargo, sin pretender reducir o negar la importancia de los hallazgos del estudio, debo agregar que la desgracia de nuestro sistema educativo radica —en materia de lenguaje—, no únicamente en la pésima enseñanza y nulo aprendizaje del idioma inglés, sino también en lo que se refiere a nuestra lengua materna, el español.

Si uno realizare pruebas sencillas en cuanto al uso y comprensión del idioma español, a todo egresado del nivel de educación superior —lo haya estudiado en una escuela pública o privada—, la conclusión a la que llegaría —después de evaluar los resultados alcanzados—, tendría que ser ésta: Nuestras instituciones de educación superior, están produciendo profesionistas casi monolingües pues casi hablan, casi escriben y casi leen el idioma español.

¿Piensa usted que exagero? Por favor, realice esta prueba, sencilla a más no poder: Dele por favor al profesionista recién egresado, un lápiz sin borrador y una hoja tamaño carta, blanca y sin renglones. Enseguida, sin algún otro elemento a la mano —a excepción de los dos antes mencionados—, pídale que escriba su biografía.

Si llegare a terminar con lo solicitado, y después de intentar usted entender los párrafos mal escritos —sin respeto alguno por las reglas más elementales de la gramática—, usted tendría que aceptar que tengo razón. Además, deje usted la violación en cada renglón de la gramática, intente encontrar el sentido de lo escrito, y querrá suicidarse. Ahora, imagine usted el resultado, si la anterior petición hubiera sido hecha para que escribieran su biografía en inglés.

¿Qué esperar pues, del recurso humano que prepara nuestro sistema educativo? ¿Milagros? Por favor, seriedad ante la tragedia. Ante lo que ésta representa para el futuro del país, labrada a lo largo de decenios con un celo digno de mejor causa, lo único que procede es llevar a cabo, no una profunda Reforma Educativa sino una verdadera Revolución Educativa.

Para que fuere exitosa, tendría que actuar de manera draconiana y, sin miramiento alguno, tomar decisiones impopulares y dolorosas sin detenerse en consideraciones blandengues que eximirían, a éstos o aquéllos, de cumplir con lo que deberemos exigir.

De no hacer lo anterior y no hacerlo pronto, habría que olvidarse de ese futuro luminoso que los ilusos imaginan  para el país, concretado casi como por arte de magia. A estas alturas de nuestra inclusión en la globalidad, ya era hora de que hubiéramos entendido la importancia de formar capital humano de primera calidad. 

Los países que lo han hecho, empezaron desde hace dos o tres decenios cuando menos; no dudaron en remover todo tipo de obstáculos que les impedía concretar el gran objetivo trazado: contar con el capital humano que les posibilitare ser un actor exitoso en la globalidad.

Ante el desastre que representa el actual sistema educativo, ¿qué podría agregar para convencerlo de la necesidad de llevar a cabo aquella Revolución? Pienso que sería suficiente si usted escuchare cómo hablan español los doctores en economía, que abundan en el sector público.

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