Extrañando a Chávez
Lo que vive Venezuela es un régimen autoritario que se encamina hacia el totalitarismo.
La situación en Venezuela es tan mala que dentro y fuera del país comienzan a extrañar a Hugo Chávez.
Ayer el gobierno de Barack Obama incluso decidió declarar la situación en Venezuela como una emergencia nacional.
Dieciséis años han pasado desde que Chávez ganó la Presidencia en un entorno de rechazo a la clase política. A dos años de su muerte y de que su sucesor, Nicolás Maduro, haya asumido el Ejecutivo, la violencia, la escasez de productos básicos y los abusos a los derechos humanos se han recrudecido, al grado de que la pregunta no es si la Revolución Bolivariana se va a tambalear, sino cómo sucederá.
¿Será por un golpe de las fuerzas armadas? ¿Será un autogolpe ante un mandatario arrinconado que ya no sabe para dónde voltear y que parece que no se ha cansado de culpar al exterior de sus males?
Hoy, a un año de que el gobierno de Maduro ordenara la aprehensión del líder opositor Leopoldo López, lo que vive Venezuela es un régimen autoritario que se encamina hacia el totalitarismo, según reporta el semanario británico The Economist.
A finales de enero el ministro de Defensa emitió un decreto que permite a las Fuerzas Armadas utilizar sus armas en contra de las protestas que se tornen violentas. También se ha autorizado la presencia de agentes cubanos de inteligencia para hacer reportes de disenso.
Por ello no extraña que los encarcelamientos de la disidencia lleguen hasta el alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, acusado de conspirar para derrocar a Maduro.
El reclamo internacional era por el silencio de Washington y de América Latina. Fuera de comunicados, el gobierno mexicano ha dicho poco sobre la situación en Venezuela.
Sí hemos visto la carta abierta suscrita por los expresidentes Óscar Arias, de Costa Rica; Alejandro Toledo, de Perú; Fernando Henrique Cardoso, de Brasil, y de México, Felipe Calderón y Ernesto Zedillo.
Y, como apuntado lineas arriba, está la acción de Obama que congela las cuentas, visas y el trato de Estados Unidos con algunas de las principales figuras del chavismo.
Aun así, ha transcurrido más de década y media de esta Revolución Bolivariana y, como suele suceder en asuntos latinoamericanos, pesa mucho más la soberanía de la región y los recelos hacia EU que el ánimo democrático.
Por ello es importante la apuesta al activismo de los expresidentes latinoamericanos, pero más aun será estar pendientes de las divisiones al interior del chavismo-madurismo.
Sabemos que dentro de estas divisiones están quienes le piden al gobierno terminar con el subsidio a las gasolinas; lograr un tipo de cambio estable que elimine el mercado negro y buscar alianzas con la iniciativa privada para reactivar la economía.
Dentro de toda la disidencia que enfrenta hoy el gobierno, bien haría Maduro en escuchar esta ala en lugar de seguir provocando al Ejército y en seguir buscando tapar el sol con el dedo de la amenaza del exterior, la cual ya no le cree ni una cuarta parte de la población, según las más recientes encuestas.
@AnaPOrdorica
