Stablecoins… propuesta legal sobre la mesa

Alicia Salgado

Alicia Salgado

Cuenta corriente

El lunes y martes de la próxima semana se efectúa en México la Stablecoin Conference 2026 impulsada por Bitso, reunión cuyo foco se centra en cómo resolver el rompecabezas regulatorio para impulsar el reconocimiento de estos activos digitales como medios de pago eficientes, no sólo como mecanismos de resguardo de valor. 

Patrick Witt, asesor de Trump para el desarrollo de la regulación para activos digitale, es quien abrirá la conversación en México y desde aquí para el continente, porque estarán presentes los CEO, global head y heads de los principales actores globales en el mercado de criptomonedas y stablecoins, como theather, Ripple, MasterCard, Juno, Circle, Nomad, Key rock, un crisol interesante para hablar de cómo un mercado tan fragmentado como el de pagos transfronterizo, se ha ido convirtiendo en un mercado digital, programable, tokenizado y agentizado por una penetración de IA que todo lo transforma.El mercado de criptoactivos, a nivel global y según el seguimiento del Banco Internacional de Pagos, asciende a 2.65 billones de dólares, donde la mitad se opera en stablecoins y, diariamente se negocian 75 mil mdd, el monto levantado por SpaceX ayer en su IPO, y, con su dimensión, fluctuación y expansión, su expansión como medio de pago, ha sido contenido por los reguladores y por ende se ha impedido la integración plena de los activos digitales como parte del foreign exchange market  (FX) a nivel global.

El martes tocará turno a la presentación de la primera propuesta de marco legal para que se desarrolle en México el mercado de stable coins, la que fue presentada a principio de mayo en el Senado.  Aunque de se ha desechado y se envió a la Comisión de Hacienda, se comenta que Banxico considera que México no está preparado para permitir su integración por el riesgo financiero que impone. Prefieren mantener la distancia y que continúen siendo operados como activos digitales no integrados al sistema de pagos formal en México.

De cualquier forma, la propuesta está sobre la mesa, pues sin dejar de reconocer que la emisión de la moneda nacional corresponde exclusivamente al Estado, a través de los órganos constitucionales competentes, el Activo Virtual Estable (AVE), su traducción de stablecoin o moneda estable, es un activo digital referenciado a una moneda nacional, por lo que constituye un instrumento privado de pago, cuya validez circulatoria deriva de la relación jurídica entre emisor y tenedor, de la existencia efectiva de reservas de respaldo y del sometimiento del emisor a reglas prudenciales de autorización, supervisión y control.

La iniciativa hace referencia a la tendencia regulatoria internacional, que han ido reconociendo la necesidad de regular este mercado de flujos transfronterizos en criptoactivos, particularmente por su incidencia en los mercados de remesas, y apunta que para conciliar innovación con estabilidad, es indispensable que, para ello, en México se diseñe un marco jurídico integral.

En EU, la Guiding and Establishing National lnnovation for U. S. Stablecoins Act, promulgada el 18 de julio de 2025, estableció un marco federal para “payment stab/ecoins” que descansa en emisores permitidos, reservas identificables en proporción de al menos uno a uno, activos de respaldo de alta liquidez, reglas de divulgación y tratamiento específico para emisores extranjeros sujetos a regímenes comparables. Justo, este punto será abordado por Patrick Witt con Vogel.

Tenga en cuenta que, para los registros de Banxico, la digitalización de servicios financieros en México, es una tendencia imparable, pero para efectos de activos, el universo fintech que opera bajo la Ley de 2018, incluyendo Bitso, no representa más de 0.2% del PIB.

Y en su reporte sobre estabilidad financiera 2026, emitido el miércoles, Banxico sostiene que respecto al mercado de activos virtuales para México, “es importante reiterar que estos instrumentos, aun cuando cotizan en mercados organizados, mantienen exposición directa a un activo subyacente altamente volátil, de naturaleza especulativa y que no responde a fundamentos económicos. En este sentido, persisten riesgos relevantes para los inversionistas y, de crecer la exposición del sistema financiero global a estos activos, potenciales implicaciones para la estabilidad financiera”.