En semanas recientes se insiste en diversos medios, ningún personaje ni pluma relevante, sino mandaderos, en que la presidenta Claudia Sheinbaum está analizando cambios en el equipo económico de su gabinete.
¿Rumores naturales en un entorno de astringencia presupuestal? Puede ser, pues recuerde que inició la construcción del Paquete Económico de 2027 y, entre junio y agosto, todos inflan presupuestos y Hacienda y la Presidencia los desinfla entre julio y agosto. Edgar Amador no ha sido mediático, más bien es un personaje que sirve a su jefa y de muy bajo perfil; sabe hacer trabajo en equipo y es estricto en su cumplimiento.
No se asusta por un grito de la mandamás —a todos los sensibiliza, por cierto— en momentos de tensión política, pero siempre le dice la verdad a la Presidenta. No tiene derecho de picaporte en su oficina y los egresos, el SAT, Aduanas y la UIF tienen línea directa con la Presidenta, él coordina.
Pero el rumor busca una carambola de dos bandas. Casi todos sugieren que llegaría a la Secretaría de Hacienda Luz Elena González, titular de la Sener.
Pero permítanme argumentar en contra. Desde la llegada de Edgar Amador a Hacienda, ha puesto como primera prioridad resolver la crisis financiera y operativa de Pemex y, por ende, del sector energético, entendiendo que en esta materia es la titular de la Sener la que define la estratgia que se presenta y aprueba en el escritorio presidencial.
Advierta. El que haya reelevado del cargo de director general de Pemex a un personaje muy cercano y haya nombrado a Carpio, un profesional de todas las confianzas de González, es muestra de que la Presidenta tiene muy clara la prioridad energética, que pesa, y mucho, en las finanzas públicas.
En segundo lugar, todos los procesos relevantes que tiene en su cartera el secretario de Hacienda están avanzando: el calendario presupuestal se ha cumplido y está integrando el paquete económico.
La relación con empresarios y banqueros avanza, siempre hay temas fiscales o arancelarios y más hoy que su subsecretario de Ingresos analiza con los responsables cuáles son los sectores suceptibles de actualización en temas fiscales y en entrega de recursos asignados a obras o programas sociales.
Las prioridades hacendarias relacionadas con el T-MEC (medios de pago) avanzan y la relación con Washington y el Tesoro, con el embajador Roberto Lazzeri (hacendario), evidentemente, tendrán bien aceitada la agenda, los ajustes regultorios para avanzar en digitalización y ampliación del crédito a micro y pequeñas empresas están cumpliéndose después de los cambios realizados en la CNBV y Nafin, por lo que parece que, fuera de la grilla emanada de “rumorilandia”, no hay mucho que cuestionar a quien no se contrató para ganar el premio de Mr. Simpatía, y dicen los del círculo cercano que “verlo débil lo hace fuerte”.
Mas bien parece que hay muchas personas que ven en la posibilidad de que Luz Elena vaya a Hacienda una rendija para evitar que avanze en la tarea de sacar adelante el sector energético, que no es fácil, pues hay todavía muchos perfiles políticos que no hacen su tarea y se requieren perfiles técnicos, más cuando la temporada de calor le mete muchos retos al verano eléctrico.
La tasa de salida forzada en el Sistema Interconectado Nacional, por lo que se puede realmente revisar, está a la mitad de 2025 para el mes de junio, y la CFE, de Emilia Calleja, junto con el Cenace, se ha aseguró desde enero para que la programación de mantenimientos de plantas de terceros y propias asegurara en todo momento la continuidad y abasto en horas pico. Apagones siempre habrá.
El pasado fin de semana, en Manzanillo, lo único observable es una muy buena relación y una firme coordinación del sector eléctrico, aunque eso de que la demanda eléctrica no está siendo satisfecha y hay una demanda contenida que puede iniciar “paros escalonados” para satisfacer picos de energía, a lo mejor tiene que ver con el cambio que se produjo en el Cenace. En mayo, Octavio Mota Palomino renunció a la Dirección General, y como director en funciones está al frente Mauricio Cuéllar. Adentro hay inquietud por saber si lo ratifican o llega alguien más.
