El viernes pasado, dos semanas antes de la elección intermedia en Estados Unidos, Donald Trump firmó el decreto Restoring American Seafood Competitiveness, que, de no atenderse a tiempo, podría revivir la controversia sobre tres actividades pesqueras de alta exportación para México: pesca y procesamiento de atún (incluyendo el azul), de camarón y langosta, y prohibición NOAA de servicios portuarios y desembarques de supuesta pesca ilegal y especies protegidas (huauchinango, jurel, etcétera).
Si bien la determinación supone la eliminación, en un plazo de 30 días, de la sobrerregulación pesquera en EU, el foco estará dirigido a incrementar la certificación y trazabilidad, además de etiquetado bajo negociaciones bilaterales de todo producto exportado a Estados Unidos o importado de ese país y regulado por la NOAA.
Este punto será incorporado a la agenda de negociaciones bilaterales con la titular de la Sader, Columba López, porque el antecedente podría tener que ver con la no implementación de sistemas de trazabilidad e inexistencia de registros creíbles de embarcaciones pesqueras comprometidos en el Capitulo 24 del T-MEC, y con la ausencia de un reglamento de Ley General de Pesca y Acuacultura Sustentables.
Dicho lo anterior, Marcelo Ebrard, secretario de Economía, y su equipo cercano asistieron a reuniones el fin de semana que apuntan a que la prioridad de la negociación y acuerdo cercano está centrándose en la revisión de las sanciones impuestas por el Departamento de Comercio de Estados Unidos bajo la investigación realizada en materia de seguridad por el Bureau of Industry and Security en 2014, cuando las exportaciones de productos de México, incluyendo las que se integran a la cadena de valor, aparentemente representan 3.4 millones de toneladas de exportaciones de acero.
Hoy, el mismo dato de la International Trade Administration y su US Steel Import Monitor muestra que pasaron de 428 mil 740 toneladas de acero a 200 mil 500, en promedio, entre enero de 2025 y septiembre de 2026, lapso en el que Canadá mantuvo la primera posición como exportador y China cayo al lugar 11 y, en el caso de Brasil, Corea, Vietnam y Japón, pasaron a estar en los lugares 2, 3, 5 y 6 de exportadores a EU, todos ellos sin requisitos de cumplimiento de reglas de origen como los impuestos en el T-MEC.
La negociación, dado que está en la parte técnica y es la crucial por los temas de trazabilidad puestos sobre la mesa, está por cerrarse.
DE FONDOS A FONDO
#SRE EN LO SUYO... Las amenazas de Donald Trump contra los cárteles mexicanos y su uso político-electoral en los temas de fricción bilateral no han interferido con las negociaciones para renovar el T-MEC porque la Secretaría de Relaciones Exteriores, que encabeza Roberto Velasco, ha realizado un trabajo directo para mantener las distintas mesas de los temas bilaterales en un diálogo fluido y técnico, facilitando los contactos directos con los responsables de cada asunto en México, como el de seguridad y crimen transnacional, migración y frontera, cooperación en materia de sanidad, científico-tecnológico, educativo, cultural, agenda ambiental y global.
Ese trabajo realizado por el equipo de Roberto Velasco le permite a Economía, de Marcelo Ebrard, concentrarse en la revisión del T-MEC y la relación comercial sin mezclarse con otras agendas de interés bilateral, aunque el uso político-mediático de uno para presionar el otro sea inevitable.
#AUDI... En 2024 se anunció que Audi invertiría en México mil millones de euros para una nueva instalación en San José Chiapa, Puebla, en la producción de un modelo Audi Q8, además de una planta de integración de baterías de alto voltaje fuera de Alemania. Se supone que debería inaugurarse en 2027, pero no hay señales de que la inversión se haya concretado. Audi anunció el viernes una inversión de 4 mil mdd en Georgia para establecer la planta más grande fuera de Europa dedicada al mercado de EU, la misma fue presumida por Trump como efecto de los aranceles vigentes.
