Ayer en Bloomberg apareció una nota titulada Mexico Bonds Trade Like Junk After $130 Billion Bailout of Pemex, en la que plantea que el mercado estaría tratando la deuda mexicana prácticamente como deuda especulativa (lo que no es puntual) y lo relaciona, entre otros factores, con el apoyo financiero del gobierno federal a Pemex.
La calificación de la deuda soberana de México ya fue ratificada y, si bien las tres calificadoras la ubicaron en sus últimas acciones, a uno o dos notches para descender a grado especulativo, la deuda soberana de largo plazo (bono con vencimiento en 2037) que es el que utilizan en la citada publicación, no está negociándose como “bono chatarra”.
Vea el caso: apenas el 7 de julio, México realizó una reapertura del bono con vencimientos en 2037, y lo colocó a 6.25 con un monto de 4,800 millones de dólares que usó para prepagar deuda con vencimietnos en 2027, 2028 y 2029, el precio se alineó con el bono del Tesoro con un diferencial de 220 puntos base y cotiza activamente en el mercado cercano a par.
La nota de Bloomberg señalaba que el deterioro del precio era tal que se cotizaba incluso arriba de la de Guatemala, su pequeño vecino del sur. Pero en realidad usaron una referencia de emisión de 800 millones de dólares que cotiza hoy en 6.55%, ligeramente por encima y es un bono sostenible que apoyó el BID Invest. Sin esa garantía muy probablemente estaría cotizando como aquel otro bono que mencionan con vencimiento en 2037, el de Panamá, que cotiza a 8% (el comparable es 2038 porque no tiene vencimiento en 2037).
Vamos con Brasil. El bono 2037 cotiza en 7.125% sobre par y el bono de Colombia con la misma referencia cotiza a 7.375 por ciento.
México sólo en una ocasión, 2018, alcanzó la calificación de A3, otorgada por Moodys, pero la perdió el sexenio pasado y de ahí ha bajado hasta ubicarse en el último escalón del grado de inversión, pero es evidente que México debiera avanzar en el proceso de consolidación fiscal, con un claro compromiso en el proyecto presupuestal de 2027 que se presentará el 8 de septiembre, pues nadie, ni siquiera el secretario de Hacienda, puede negar que se ha debilitado la estructura fiscal del país de 2018 a la fecha, que el crecimiento económico bajo y moderado no ha apoyado a la recaudación, que el continuo respaldo financiero a Pemex presiona las finanzas públicas porque no se observa una efectiva mejoría operativa de la empresa petrolera y, que es real la preocupación de los mercados y banqueros por el nivel de endeudamiento, el gasto rígido y una base de ingresos limitada.
México no ha ingresado al mercado de deuda chatarra y, prueba de ello es que los Credit Default Swaps a cinco años (cubre el sexenio), costo de cobertura por posible incumplimiento de un emisor bajó de 120 a 80 puntos base desde octubre de 2024 y, también que la deuda de Pemex, el diferencial se redujo de 460 a 222 puntos base, alineando con el soberano, menos de la mitad de lo que tenía al inicio de la administración, porque también fueron elevadas sus calificaciones para alinearlas con el soberano. Si el mercado estuviera tratando a México como deuda basura, el costo de asegurar su deuda estaría aumentando, y está ocurriendo lo contrario, pues aún hay confianza de que se reforzará la consolidación fiscal.
DE FONDOS A FONDO
#HSBC, tokenizacion… Aunque no está aún disponible en el mercado de México, se debe reconocer el hito interbancario realizado por HSBC y Standard Chartered en USA, pues realizaron la primera transacción transfronteriza en vivo con depósitos tokenizados vía la red de bloques de Swift. Este servicio de depósitos tokenizado sólo está disponible en seis países y se realiza en diferentes monedas , y seguro que Jorge Arce está empujando para que pronto se ofrezca en México, pues a diferencia de todas las opciones de transacción digital, tokens o con criptos, este servicio que tiene interoperabilidad 24/7, permite la interconexión fluida entre plataformas bancarias supervisadas y reguladas por autoridades centrales, para transferencias e intercambio de liquidez en tiempo real. Swift coordina y compensa obligaciones entre |las plataformas digitales de HSBC y Standard Chartered, forma parte de los pilotos de Swift con 17 bancos en seis continentes para pagos digitales.
