Más allá de la reducción progresiva en las cuotas de intercambio en el mercado de pagos, y sin establecer una sola red o admitir las reglas de aceptación que diseñó y mantuvo la ABM en la llamada red doméstica, las autoridades financieras se tomaron nueve meses para meterse en serio en la integración de un marco legal que permita al tenedor de una tarjeta de débito, crédito, billetera digital o app digital, sea bancaria, emitida por una entidad financiera o una comercial, que el cobro o pago que realice un cliente o reciba un comercio sea admitido por igual en cualquier terminal al menor costo e inmediatez que obliga un pago. De cualquier forma, el bajón en las cuotas de intercambio es fuerte y deberá ser unificado a los máximos antes de 12 meses, una vez que la regla sea publicada. Para tarjetas de débito o vales, billeteras digitales o aplicaciones con depósitos, no más de 0.30% del monto total operado y, si considera que el promedio actual es de 1.15%, pues la baja es sensible, pero tiene un tiempo de adaptación. Máximo 10.80 pesos y para abajo en la competencia, pues viene de 13.50.
Para tarjetas de crédito, el monto máximo de la tasa será de 1.30% y deberá bajar a 1% en los siguientes 12 meses. El promedio actual de la tasa es de 1.91% del monto total realizado.
Las nuevas Disposiciones de Carácter General Aplicables a Redes de Medios de Disposición que han sido publicadas en el portal de gobernanza regulatoria de la ATDT por el Banco de México y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, además, terminaron con un impasse de años (al menos desde 2014) en la controversia entre emisores bancarios y no bancarios, switches, redes, agregadores y terminalizadores, etcétera, que se agudizó ante la pretensión de que se conformara una “red doméstica” que fijara las reglas para el intercambio de los flujos derivados del pago con tarjetas en México. Las disposiciones están sujetas a consulta para que todos los participantes puedan opinar sobre ellas hasta el 24 de septiembre de 2026. Hasta ayer, algunos no conocían la regla, pero en la ABM, que preside Emilio Romano, se considera que la decisión de no reducir de forma drástica la cuota de intercambio (facilitar el lapso de 12 meses) y mantener la diferencia entre la de crédito y débito facilitará que en México haya pagos más rápidos y económicos, y capaces de competir contra el efectivo si se suma la transferencia electrónica de bajo valor.
El ecosistema es más amplio de lo que puede pensarse. De acuerdo con el informe del Banxico ante el Congreso, a octubre de 2025 participaban 35 entidades emisoras bancarias y 94 emisoras no bancarias en el mercado de pagos con tarjeta.
Respecto a las entidades adquirentes y receptoras de pagos que dan el servicio de aceptación de pagos con tarjeta a comercios (los enrolan), participaban 19 instituciones adquirentes bancarias y 12 adquirentes no bancarias.
Por su parte, las entidades agregadoras también ofrecen servicios de aceptación de pagos con tarjetas, por lo general a comercios pequeños, a través de un contrato con una entidad adquirente que los habilita para ofrecer su infraestructura de terminales punto de venta; en octubre de 2025 participaban 68 entidades agregadoras.
Si considera el ecosistema, lo más extraordinario de esta disposición es que no inhiben el acuerdo entre participantes para determinar cuotas de intercambio, tanto si son emisores como agregadores, cámaras de compensación, etcétera, pero en cualquier momento el Banxico y la CNBV los pueden llamar a cuentas si la cuota se dispara o si la usan para excluir a algún competidor registrado en el sistema.
Además, ya no deberá existir eso de que “si paga con una tarjeta x no se la acepto”, pues todas las TPV o mecanismos de pago que ofrezca un terminalizador o un emisor que pase por la red deben adecuar sus procesos para asegurar que el comercio reciba el pago del cliente en el momento en que éste lo efectúa. De eso se trata el dinero plástico en tiempo real.
Y mire que no pienso en American Express, sino en Tarjetas para el Bienestar, pues éstas pueden no tener una marca (Visa, Mastercard, Prosa o Amex) siempre y cuando el emisor (en el ejemplo, el Banco del Bienestar) liquide el pago (lo que le obligará a tener sistemas interoperables que están incluidos en las disposiciones, aun en fin de semana, que es cuando las marcas se despachan fuerte).
