Como les anticipé, el Banco de México, que gobierna Victoria Rodríguez Ceja, publicó ayer, en el Diario Oficial de la Federación, los nuevos montos de las cuentas de depósito nivel 1, 2, 2 bis (la nueva), 3 y 4. La 2 bis con un monto de 15 mil Udis (135 mil pesos de límite) a partir de que la Secretaría de Hacienda publique el cambio de requisitos para la apertura de las cuentas, puesto que abrirse un nivel más de cuenta de depósitos a la vista requiere realizar adecuaciones a las “Disposiciones de carácter general a que se refiere el artículo 115 de la Ley de Instituciones de Crédito”. Creo que esa parte del trabajo le corresponde a la Unidad de Banca, Valores y Ahorro, que ahora encabeza Fernando Fernández Lafarga, porque podríamos suponer que mantiene los requisitos mínimos de identificación para realizar el onboarding digital sin necesidad de acudir a sucursal, por ser bis requiere que se publique el cambio.
Esto incluye que a esta nueva cuenta se les exente de la entrega del RFC, uno de los elementos que inhibe bancarizar a los microempresarios como tal, la mayoría personas físicas con actividad empresarial. Las cuentas, en general, mantienen los mismos montos de apertura y limita el saldo del depósito mensual a 750 Udis, con un máximo de mil Udis, sin más requisitos de apertura, las de nivel 2 pasan de 3 mil a 6 mil Udis, manteniendo el requisito de que la diferencia de depósitos provenga de programas sociales, y las N2bis permitirán depósitos de hasta 15 mil Udis (unos 138 mil pesos al mes), dedicadas a micro y pequeñas empresas, y con el limitante de que los depósitos en efectivo están topados a 3 mil Udis en estas cuentas (como 26 mil pesos), digo, para que sean realmente promoventes de pagos digitales y formalización económica.
Para transferencias electrónicas (SPEI y pagos con CoDi y DiMo), las cuentas N1 ya no requieren asociarse a la Clabe o con el número de cuenta, sino sólo con los 10 dígitos del número móvil registrado por el usuario. Este nivel de cuentas —aunque la publicación del Banxico en el DOF especifica que la regla aplica para bancos y sofomes vinculadas con bancos—, sinceramente, debería aplicar en requisito y monto para sofipos, socas, ifpes (se supone que son pagadoras, pero, en realidad, traen la captación metida en las tarjetas de pago asociadas a las billeteras) para que el sistema de capitación tenga un tratamiento homogéneo y con mejor trazabilidad.
En cuanto a la publicación de los lineamientos para homologar la experiencia del usuario en transferencias electrónicas en todas las apps móviles para realizar pagos digitales entre bancos y, en general, todos los participantes indirectos o directos del SPEI, incluyendo las fintech, la dirección del Sistema de Pagos, que lleva Othón Moreno, establece un plazo lo suficientemente amplio para que puedan adaptar sus plataformas y sistemas tecnológicos con el fin de que el pago instantáneo sea simple, fácil y eficiente, además de que cumpla con todos los requisitos de confiabilidad, seguridad y trazabilidad que la tecnología permite. Éste vence el 14 de diciembre de 2026 y, si no pueden, es que no quieren.
DE FONDOS A FONDO
#SAT… Jennifer Castillo Madrid, ratificada como administradora general de Grandes Contribuyentes, tiene el impresionante reto de integrarse a un equipo de administradores fiscales, que encabeza Antonio Martínez Dagnino, que han logrado mantener el crecimiento de recaudación fiscal en tasas ligeramente superiores a las del crecimiento del PIB. Si bien el universo de grandes contribuyentes es pequeño, sólo 15,644 empresas con ventas anuales superiores a 1,200 millones de pesos y, generalmente, más de 500 puestos de trabajo, el reto es lograr que la verificación fiscal (auditoría) no se convierta en un dique para la inversión y la recuperación económica. El SAT se ha propuesto realizar 1,200 auditorías anuales a este segmento que representa 52% de la recaudación federal, y también son los principales contribuyentes del PIB; el foco se ha centrado en precios de transferencia, operaciones de comercio exterior (virtualización en particular) y reestructuras corporativas de empresas, tanto nacionales como de capital internacional. Pero la mayoría de las veces se quejan de hostigamiento fiscal. Ojalá que la percepción cambie.
