Banxico: último recorte de tasa

Alicia Salgado

Alicia Salgado

Cuenta corriente

El momento es muy complicado para la economía global y nacional, porque los datos muestran que el crecimiento del PIB se ha debilitado, tanto como el motor del consumo. El dato que dará a conocer el Inegi de la Estimación Oportuna del PIB al primer trimestre de 2026 este 30 de abril, será clave para confirmar la contracción. En este entorno (los monetaristas me recordarán que el Banco de México no tiene mandato de impulsar el empleo y, por ende, el crecimiento económico), mantener la decisión de concluir el ciclo de bajas de tasas de interés en México, seguramente enfrentará cuestionamientos. 

La gobernadora Victoria Rodríguez confirmó ante la comisión de Hacienda del Senado ayer, que, ante “la ausencia de presiones de demanda en el horizonte de pronóstico (…) en nuestra siguiente decisión, que valoraremos será realizar un último ajuste en el ciclo de recortes (…), con lo que estaríamos alcanzando una postura monetaria que continúa apoyando la convergencia de la inflación a la meta”.

Desde marzo, la encuesta de expectativas levantada por Citi ha mostrado una división marcada de los economistas que participan, pero en la última (21 de abril), 17 de los 36 encuestados esperaban que el recorte de tasa se registrara en junio, 14 que ocurra como lo anticipa la gobernadora, el próximo 7 de mayo, frente a 11 de la encuesta previa, y sólo 6, que el ajuste pueda ocurrir después de junio.

La decisión se realizará en un contexto en el que la inflación, particularmente la no subyacente, se ha elevado a 5.41% y la general se ubicó en el último dato en 4.27%, y la gobernadora la explica más por los efectos de una vez de las modificaciones fiscales de este año que, afirma, tendrán impacto en todo el año y se disiparán a principio de 2027 (el horizonte del pronóstico), y que el alza en los precios de los energéticos, parte del componente no subyacente, se ha contenido con las medidas implementadas por el gobierno federal. Y sí, la contención del precio de la gasolina magna y del diésel debiera tener un efecto directo sobre el costo del transporte, pero como le expliqué ayer, es una decisión que está colgada de alfileres, pues sólo las estaciones de servicio que dependen de Pemex están subsidiadas y, por ende, no tienen la presión en su margen.

Ayer, la reunión con la Presidenta fue positiva para la política del gobierno, pues el presidente de la Onexpo (que agrupa a 53 asociaciones de gasolineros), Enrique Félix Robledo, salió de Palacio confirmando que a partir de la semana que entra el precio del diésel se toparía en 27 pesos, una reducción adicional. Eso le da margen a Banxico para concluir el ciclo de recortes y dejar la tasa en 6.50%, rango en el que el consenso de economistas lo observan para el cierre de año, pues entre debilidad económica, caída del consumo, y contención de precios al consumidor, se justificará el último ajuste a la tasa de referencia.

DE FONDOS A FONDO

#AMIA... Aunque los CEO del sector automotriz consideran que México sigue teniendo potencial de crecimiento para la producción encadenada en Norteamérica, dado que se ha construido un sistema altamente sofisticado que incluye redes de proveedores de autopartes, nadie entiende la aceptación explícita del gobierno de México, expresada por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, de que el futuro del T-MEC es con aranceles. ¿Por qué?, porque la narrativa no suple el costo económico, recuerden que la última inversión que se realizó de este sector fue la de Ford con la construcción de su GTBC. Desde 2014, la inversión automotriz global ha estado detenida esperando certezas, por lo que lo expresado por Ebrard provocará cambios estructurales en la planta productiva automotriz de Norteamérica, porque no es lo mismo acordar un sistema sin aranceles a uno con aranceles. El impacto no se ve hoy, sino en el mediano plazo.

Con todo y aranceles impuestos a China, su gobierno y sus marcas están alineados en el objetivo de capturar mercado, a diferencia de los tres gobiernos de Norteamérica, pues ninguno está alineado con los objetivos de las empresas tradicionales de preservar mercados, porque parece inalcanzable, incluso para EU, el impacto tecnológico y la eficiencia en costos que ha devastado a la industria tradicional de Occidente.