Sin maquillaje / arlamont@msn.com.mx / 16 de septiembre de 2025
LA LENGUA Pregunta al Sr. La Mont: en el medio en que me desempeño, se habla mucho de quienes “hablan mejor” español, quienes lo usan con mayor propiedad o elegancia. Alguien mencionó algo sobre el nivel B1. ¿Existe algún método reconocido que califique esto? ...
LA LENGUA
Pregunta al Sr. La Mont: en el medio en que me desempeño, se habla mucho de quienes “hablan mejor” español, quienes lo usan con mayor propiedad o elegancia. Alguien mencionó algo sobre el nivel B1. ¿Existe algún método reconocido que califique esto? ¿Cómo se determina quién domina mejor el idioma?
R. Sí, existe un sistema internacionalmente reconocido para evaluar el dominio de lenguas: el Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas (MCER). Este marco clasifica el nivel de competencia lingüística en seis escalones: A1, A2, B1, B2, C1 y C2, que van desde principiante hasta dominio casi nativo.
Cuando alguien menciona el nivel B1, se refiere a un usuario independiente básico, alguien que puede desenvolverse en situaciones cotidianas, pero con limitaciones en vocabulario, fluidez y comprensión de matices. En cambio, los niveles B2 y C1 marcan diferencias más notables.
* En B2, el hablante puede entender textos complejos, participar en conversaciones técnicas o abstractas, y redactar con claridad, aunque aún con ciertas limitaciones estilísticas o gramaticales.
* En C1, se alcanza una fluidez avanzada: el hablante comprende discursos extensos, incluso implícitos, y se expresa con precisión, espontaneidad y riqueza léxica en contextos sociales, académicos y profesionales.
Le comparto, no se trata sólo de “hablar bonito”, sino de usar el idioma con flexibilidad, profundidad y adecuación al contexto. Y aunque el MCER no mide estilo literario o creatividad, sí permite comparar competencias comunicativas de manera objetiva.
EL BLACKBERRY
Don Alfredo, ¿qué pasó con el BlackBerry que todos amábamos?
R. Todos lo amábamos, es verdad. Durante los años 2000, BlackBerry fue el símbolo de productividad y estatus. Su teclado físico, mensajería instantánea y seguridad en correos lo convirtieron en el favorito de ejecutivos, políticos y celebridades. En México, era común verlo en despachos, universidades y hasta en taxis, como emblema de modernidad. Pero en 2007 llegó el iPhone, seguido por Android. Las pantallas táctiles, las apps y la experiencia multimedia cambiaron las reglas. BlackBerry tardó en adaptarse. Sus modelos táctiles (como el Storm o el Torch) no convencieron, y su sistema operativo quedó rezagado.
Para 2015, su participación en el mercado era casi nula. Intentó regresar en 2020 con un modelo Android 5G, pero el proyecto se canceló en 2022. Hoy, BlackBerry sigue existiendo, pero como empresa de software y ciberseguridad, lejos del mundo de los teléfonos.
En 2023, la película BlackBerry recordó su auge y caída, mostrando cómo una idea brillante puede perderse por no evolucionar a tiempo. Así que no desapareció del todo… simplemente cambió de rumbo. Pero el sonido de sus teclas sigue siendo nostálgico para muchos.
DIFÍCIL
¿Por qué cuesta más aprender idiomas con la edad?
R. Aprender un nuevo idioma después de los 10 años se vuelve más complejo, y no es sólo percepción: la neurociencia lo respalda. En la infancia, el cerebro goza de una plasticidad excepcional que permite absorber sonidos, estructuras y significados sin esfuerzo consciente. Es una etapa óptima para adquirir lenguas como si fueran parte del entorno natural. Con la edad, esa plasticidad disminuye. El adulto analiza, traduce, memoriza reglas y, aunque tiene mayor capacidad lógica, el proceso se vuelve menos intuitivo. Además, factores como el miedo al error, la presión social y la falta de tiempo dificultan aún más el aprendizaje.
Sin embargo, la motivación, el contexto emocional y la exposición constante pueden compensar estas barreras. Aprender un idioma en la adultez no sólo es posible, sino profundamente enriquecedor: abre puertas culturales, estimula el cerebro y fortalece la empatía. Los niños tienen ventaja biológica, pero los adultos tienen propósito. Y eso también cuenta.
