Sin maquillaje/ arlamont@msn.com/ 4 de septiembre de 2025

DEMENCIA¿Cuáles serían los más importantes factores de riesgo de adquirir demencia? R. Los investigadores determinaron 12 factores de riesgo modificables que, se sabe, ponen a las personas en mayor riesgo de desarrollar demencia. Éstos son: Inactividad física. ...

  • DEMENCIA

¿Cuáles serían los más importantes factores de riesgo de adquirir demencia?

R. Los investigadores determinaron 12 factores de riesgo modificables que, se sabe, ponen a las personas en mayor riesgo de desarrollar demencia.

Éstos son:

Inactividad física. Fumar. Consumo excesivo de alcohol. Contaminación del aire. Lesión en la cabeza. Contacto social poco frecuente. Menos educación. Obesidad. Hipertensión. Diabetes. Depresión y Discapacidad auditiva.

Según el informe, estos 12 factores, junto con los dos nuevos, representan el 49% de los casos de demencia en todo el mundo. Los investigadores determinaron estos dos nuevos factores de riesgo mirando metaanálisis y estudios recientes sobre los temas: la pérdida de la visión y el colesterol alto.

  • ALTAMAR

¿Hay leyes en altamar?

R. Le comparto que, aunque parezca tierra de nadie, el océano abierto está lejos de ser un vacío legal. Las aguas internacionales, que comienzan más allá de las 200 millas náuticas desde la costa de cualquier país, se rigen por tratados como la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar), además de las leyes del país cuya bandera ondea cada embarcación.

En altamar, la llamada “jurisdicción del Estado de bandera” es clave: si ocurre un delito a bordo, será ese país el encargado de investigar y sancionar. Esto aplica tanto para buques mercantes como para cruceros turísticos, lo que puede complicar el acceso a la justicia si el barco está registrado en un país con infraestructura legal limitada.

Hay excepciones. La piratería, por ejemplo, está sujeta a jurisdicción universal: cualquier nación puede detener y juzgar a los responsables, sin importar su nacionalidad o la del barco afectado.

Pero aplicar la ley en el océano es difícil. No hay una autoridad central, y vigilar zonas tan vastas requiere recursos que pocos países tienen. Por eso, delitos como el vertido ilegal, la pesca excesiva o incluso agresiones a bordo de cruceros pueden quedar impunes. La aplicación de estas leyes, si hay leyes en alta mar, dependen de una red compleja de tratados, banderas y voluntades. Y en ese mar de ambigüedades, la justicia a veces navega a contracorriente.

  • DERRAME CEREBRAL

¿Hay algunas medidas que podemos tomar para minimizar el riesgo de un derrame cerebral o es inevitable si uno ya trae el riesgo, eh?

R. Definitivamente que sí podemos proteger el cerebro de un ataque. Le comparto que, en México, el derrame cerebral es una amenaza creciente. Con más de 30 millones de personas viviendo con hipertensión —la principal causa de estos eventos—, la prevención se vuelve urgente.

Expertos como Bonnie Liebman, MS, y redes médicas como ResISSSTE Cerebro han señalado que hasta 80% de los casos podrían evitarse con cambios en el estilo de vida. Controlar la presión arterial, mantener un peso saludable, hacer ejercicio y adoptar una dieta rica en frutas, verduras y granos integrales son pasos esenciales. En nuestro país, donde el consumo de sal y alimentos ultraprocesados es elevado, estos cambios son más que recomendables: son vitales.

La fibrilación auricular, común en adultos mayores, también requiere atención médica especializada. En México, se han creado centros de atención para el derrame cerebral en instituciones públicas, pero el acceso aún varía según la región.

Reconocer los síntomas —como debilidad repentina, dificultad para hablar o pérdida de visión— y actuar rápido puede marcar la diferencia. En nuestro sistema de salud, cada minuto cuenta, y la atención oportuna puede evitar secuelas graves.

Cuidar el cerebro es cuidar el futuro. En un país donde la esperanza de vida crece, pero también los factores de riesgo, la prevención debe ser una prioridad nacional. Porque el bienestar cerebral no empieza en el hospital, sino en casa, en la cocina y en cada decisión cotidiana.

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