Sin maquillaje/ arlamont@msn.com/ 30 septiembre 2025
LAS IDENTIFICACIONES ¿Qué se utilizaba como identificación antes de las fotos? R. Antes de las fotos, la gente usaba métodos bastante creativos para identificarse: descripciones escritas, apodos y hasta la memoria colectiva del pueblo. Imagínese llegar a la aduana ...
LAS IDENTIFICACIONES
¿Qué se utilizaba como identificación antes de las fotos?
R. Antes de las fotos, la gente usaba métodos bastante creativos para identificarse: descripciones escritas, apodos y hasta la memoria colectiva del pueblo. Imagínese llegar a la aduana medieval y que el guardia le pregunte: “¿Y usted quién es?”, y usted responde: “Martín, el hijo del zapatero cojo con la verruga famosa en la nariz”. Nada de selfies, sólo detalles físicos y familiares que todo el mundo conocía.
Desde entonces han existido otros métodos divertidos de identificación:
* Nombres y apellidos: si su madre era famosa por sus empanadas, capaz le llamaban “Carlos, hijo de Rosa la empanadera”. Nada de ADN, pero todos sabían quién era.
* Descripción física: si tenía una cicatriz, un lunar peculiar o el bigote más frondoso del pueblo.
* Amigos como testigos: viajar solo era complicado; mejor llevar a su compadre para que asegure que no era un ladrón.
* Sellos y firmas: firmar documentos era todo un arte, ¡aunque si su firma parecía dibujada por un borracho, ¡mala suerte!
* “Tarjetas de visita”: eran simples papeles con su nombre, más humildes que cualquier tarjeta corporativa que tenga hoy.
Así que, mucho antes del “sonríe para la foto”, la gente usaba la creatividad (y la fama local) para identificarse. ¡Quien lo reconocía, lo ayudaba!
LA ÚLTIMA
¿Cuál fue la última letra que se incluyó en nuestro alfabeto?
R. La última letra añadida oficialmente al alfabeto español fue W (“uve doble”), incorporada en 1969 para representar sonidos de préstamos, principalmente de origen germánico. En el contexto histórico antes de su adición, el alfabeto español no contenía la letra “W”, que era rara en las palabras nativas españolas y está todavía se encuentra principalmente en palabras tomadas de otros idiomas, como “wifi” o “wafle”.
En la estructura del alfabeto español hoy en día consta de 27 letras: las 26 letras latinas estándar más ñ, una letra distintiva exclusiva del español.
Referencia en documentos oficiales. La Real Academia Española reconoció a “W” como miembro de pleno derecho del alfabeto a finales del siglo XX, consolidando su uso en la educación y la documentación oficial.
Por lo tanto, W fue la adición final, marcando la transición del alfabeto español a su forma moderna de 27 letras, pero hay que notar que aunque se dice que sí existen palabras en español que usan la letra w, en realidad todas son extranjerismos o préstamos lingüísticos: no hay palabras de origen español auténtico con “w”. Ejemplos comunes incluyen “whisky”, “wifi”, “web”, “windsurf”, “wok”, “waterpolo”, “Wendy”, “welter”, “weblog”, “wagon”, “hardware”, “show”, “sándwich” y “bungalow”, además de nombres propios y marcas. En México, “wey” se usa coloquialmente, pero la grafía estándar es “güey”.
EL CHICLE
Sr. La Mont, ¿a usted qué le parece la gente que masca chicle, es de buena educación, hace daño a los dientes?
R. Le comparto que la gente dice que mascar chicle es malo para la salud porque el chicle con azúcar puede causar caries y dañar los dientes al alimentar bacterias dañinas en la boca. Masticar mucho puede causar dolor en la mandíbula, problemas en la articulación temporomandibular, dolores de cabeza y problemas digestivos por tragar aire y enzimas. Los chicles sin azúcar también pueden causar problemas digestivos en algunas personas por los edulcorantes artificiales. Mascar chicle se considera de mala educación porque puede hacer ruido y verse feo, especialmente si se hace con la boca abierta. Esto se percibe como una falta de respeto o descuido en situaciones sociales y profesionales. Puede dar la impresión de que quien mastica no está prestando atención, interrumpe la conversación o muestra desinterés. Este comportamiento a veces se asocia con los jóvenes y se ve como una falta a la etiqueta, especialmente en situaciones formales. En casa nunca se ha masticado chicle.
