Sin maquillaje/ arlamont@msn.com/ 23 febrero 2025
EL REY AL NORTE Don Alfredo, ¿cuál es su perspectiva de lo que está pasando en Estados Unidos con ese presidente que ahora quiere ser conocido como rey? R. Con fatiga, asombro y temor, y en este sentido le voy a compartir la comparación con aquella historia famosa, o ...

Alfredo La Mont III
Sin Maquillaje
EL REY AL NORTE
Don Alfredo, ¿cuál es su perspectiva de lo que está pasando en Estados Unidos con ese presidente que ahora quiere ser conocido como rey?
R. Con fatiga, asombro y temor, y en este sentido le voy a compartir la comparación con aquella historia famosa, o más precisamente, un cuento de hadas escrito por el autor danés Hans Christian Andersen. Se publicó por primera vez en 1837.
Estados Unidos, una vez el líder indiscutible del escenario global, ahora se asemeja a un “emperador sin ropa”. Esta metáfora captura a una nación cuyo inmenso poder e influencia son cada vez más vistos como huecos, socavados por las divisiones internas y las dinámicas globales cambiantes.
Durante décadas, Estados Unidos mantuvo su dominio a través de la fuerza económica, el poder militar y la influencia cultural. Sin embargo, las grietas en estos cimientos son cada vez más evidentes. Económicamente, aunque sigue siendo un gigante, Estados Unidos se enfrenta a una feroz competencia de China. Militarmente, los conflictos prolongados han agotado los recursos y erosionado la confianza pública. Incluso culturalmente, la influencia de EU está disminuyendo en regiones como el Medio Oriente. Geopolíticamente, Estados Unidos lucha por mantener su papel de liderazgo. Mientras que la OTAN sigue siendo fuerte después de la crisis de Ucrania, la influencia estadunidense está disminuyendo en Asia y otras regiones, donde las potencias locales están llenando el vacío dejado por la reedificación estadunidense. A nivel nacional, la polarización política obstaculiza las estrategias de política exterior cohesivas.
La imagen de un emperador sin ropa subraya la disonancia entre la fuerza percibida de Estados Unidos y sus vulnerabilidades reales. Sugiere una necesidad de introspección: ¿puede Estados Unidos adaptarse a un mundo multipolar, o se agarra a las glorias del pasado mientras su influencia continúa erosionándose? La respuesta puede definir el siguiente capítulo de la historia global.
EREDERAS/JORGE OLIVARES
Tengo 70 años, he guardado mobiliario (cuadros, adornos) de la casa de mis padres —ya finados—, de mi empresa —ya cerrada— y de mi hogar. Vivo solo, aunque tengo dos hijas, pensando a futuro qué hacer con tanto material, para no dejar el problema a mis herederas, las cuales no quieren nada de esto.
R. Don Jorge, entiendo su preocupación y admiro que piense en sus hijas. Aquí hay algunas ideas para gestionar sus objetos:
1. Seleccione lo significativo: revise sus pertenencias y quédese con aquellas que realmente le traigan buenos recuerdos.
2. Donación: considere donar muebles y adornos a organizaciones benéficas o personas cercanas que los necesiten.
3. Venta: si hay objetos valiosos, podría venderlos en línea o en tiendas de antigüedades para generar ingresos.
4. Crear un legado: documente las historias detrás de los objetos que decida dejar ir, para que sus hijas conozcan su significado.
5. Ayuda profesional: un servicio especializado puede facilitarle el proceso de organización y gestión de sus bienes.
Tómese su tiempo y hágalo sin presiones; es una oportunidad para reflexionar sobre esos recuerdos. ¡Mucho ánimo en este proceso!
MONO Y SIMIO
¿Cuál es la diferencia entre mono y simio?
R. En español, aunque los términos “mono” y “simio” son usados indistintamente en el habla cotidiana, en zoología tienen diferencias claras:
* Monos: incluyen primates del Nuevo Mundo (Platyrrhini) y del Viejo Mundo (Cercopithecoidea). Generalmente tienen cola, son más pequeños y poseen un esqueleto más primitivo.
* Simios: corresponden a los hominoideos (chimpancés, gorilas, orangutanes, gibones y humanos). No tienen cola, son más grandes y tienen un desarrollo craneal e intelectual superior.
En resumen, todos los simios son primates, pero no todos los primates (ni monos) son simios.