Sin maquillaje/ arlamont@msn.com/ 2 de octubre de 2025
L NADO SINCRONIZADODon Alfredo, ¿cuál es el origen del nado sincronizado? R. Cuando pensamos en natación sincronizada, muchos de mi generación evocan los “aquamusicales” de Esther Williams o su debut olímpico en 1984. Pero el arte de nadar en formación tiene ...
- L NADO SINCRONIZADO
Don Alfredo, ¿cuál es el origen del nado sincronizado?
R. Cuando pensamos en natación sincronizada, muchos (de mi generación) evocan los “aquamusicales” de Esther Williams o su debut olímpico en 1984. Pero el arte de nadar en formación tiene raíces mucho más antiguas: en los anfiteatros inundados de la Roma imperial.
Los emperadores romanos, obsesionados con el espectáculo acuático, organizaban naumaquias —batallas navales simuladas entre prisioneros— en lagos artificiales o incluso dentro del Coliseo, que podía inundarse para la ocasión.
Pero también había presentaciones más delicadas: mujeres interpretando a nereidas que nadaban en formación, creando figuras mitológicas en el agua. El poeta Marcial, en el siglo I d.C., describió cómo sus cuerpos resplandecían bajo la luz de las antorchas, formando anclas, tridentes y barcos con velas ondulantes.
Estas exhibiciones no sólo entretenían: demostraban el poder técnico de Roma al transformar piedra en río. En todo el Imperio, los llamados mimos de Tetis ofrecían ballets acuáticos en pozos impermeables, anticipando los “dramas acuáticos” europeos del siglo XIX.
Aunque líderes cristianos posteriores condenaron estos espectáculos como indecentes, su legado coreográfico persiste. La natación artística moderna no sólo hereda el glamour hollywoodense, sino también la elegancia mitológica de Roma, donde el agua ya era escenario.
- LO QUE NO SE DEBE HACER
En términos generales, ¿cuál es el comportamiento que se debe de evitar cuando estamos en la mesa?
R. Estás son recomendaciones generales que se aplican tanto en el hogar, con amistados o en entornos públicos:
Le comparto que la mesa no es sólo para comer, también es un espacio de convivencia y respeto. Aunque cada cultura tiene sus matices, hay ciertas reglas universales que conviene seguir para no incomodar a los demás.
Primero, evite hablar con la boca llena. No sólo es poco elegante, también puede dificultar la comunicación y resultar desagradable.
Tampoco se debe chupar los dedos ni usar los cubiertos para rascarse o jugar. Los cubiertos son para comer, no para gesticular ni improvisar herramientas.
No sople a la comida caliente. Es mejor esperar a que enfríe naturalmente o moverla suavemente con la cuchara. El pan no se usa para limpiar el plato, aunque la tentación sea grande. Se parte con los dedos y se come con moderación.
Evite recostarse en la silla como si estuvieras en el sofá. La postura recta transmite respeto y atención. La servilleta va sobre el regazo, no colgada del cuello ni usada como pañuelo.
No se debe pedir repetir comida en eventos formales, a menos que el anfitrión lo ofrezca. Si un plato no le agrada, es más cortés aceptar una pequeña porción que rechazarlo por completo.
Finalmente, evite temas desagradables como enfermedades o tragedias durante la comida.
La conversación debe ser ligera, respetuosa y acorde al momento.
Comer bien no sólo es cuestión de sabor, también de saber estar. La buena educación en la mesa nunca pasa de moda.
