Sin maquillaje/ arlamont@msn.com/ 12 septiembre 2025

SIN LA LLAVE ¿Qué pasa si manejas sin el remoto del auto o si la batería se le acaba? R. En la era de las llaves inteligentes, muchos conductores no saben qué ocurre si se alejan del vehículo sin el control. La respuesta puede sorprender: sí puede seguir manejando, ...

SIN LA LLAVE

¿Qué pasa si manejas sin el remoto del auto o si la batería se le acaba?

R. En la era de las llaves inteligentes, muchos conductores no saben qué ocurre si se alejan del vehículo sin el control. La respuesta puede sorprender: sí puede seguir manejando, pero no por mucho tiempo. Lo que sucede al alejarse del auto sin el control: *El motor sigue funcionando: si ya encendió el auto, puedes conducir sin problema, aunque el control se quede atrás. *Recibirá alertas: el tablero le avisará que el control no está presente. *Pero no podrá volver a encenderlo: si apaga el motor, necesitará el control para arrancar de nuevo. Sin él, queda varado. Este sistema busca evitar robos, pero también puede jugarle una mala pasada si olvida el control en casa o en la oficina. ¿Y si la batería del control se agota? No todo está perdido. La mayoría de los controles inteligentes tienen soluciones de emergencia: 1. Busque la llave física oculta: muchos controles tienen una pequeña llave mecánica dentro. Presione un botón o deslice una palanca para sacarla. 2. Ubique la cerradura manual: puede estar oculta bajo una tapa en la maleta de la puerta del conductor. Retírela y abra el auto como en los viejos tiempos. 3. Para encender el auto: acerque el control al botón de encendido, consola central o columna de dirección. Algunos autos tienen sensores que detectan el chip interno, aunque la batería esté muerta. Pise el freno y presione el botón como lo haría normalmente. Si nota que el control responde lento, necesita acercarse más al auto o presionar varias veces los botones, es momento de cambiar la pila. No espere a quedarse sin acceso en plena calle.

LOS COCODRILOS

Don Alfred, ¿los cocodrilos tienen vida social?

R. Aunque muchos los imaginamos como depredadores solitarios que pasan horas inmóviles al sol, los cocodrilos llevan una vida social más compleja de lo que parece. En los lugares donde se reúnen, suele imponerse una jerarquía clara: el macho más grande ocupa los mejores espacios para descansar y tiene preferencia en el acceso a las hembras. Durante la época de apareamiento, el agua se llena de sonidos y movimientos, con vocalizaciones graves, golpes de cola y exhibiciones que buscan impresionar. También son animales territoriales, y muchas veces resuelven disputas sin luchar, usando señales visuales o sonoras para marcar límites.

En algunas especies, la cooperación es parte de su estrategia: varias hembras anidan cerca unas de otras para proteger mejor a las crías, e incluso se han observado cazas coordinadas. Los jóvenes, lejos de crecer aislados, forman “guarderías” donde aprenden juntos y juegan, interactuando tanto entre ellos como con objetos que encuentran. Las madres son sorprendentemente dedicadas, vigilando el nido y ayudando a las crías a llegar al agua; en ocasiones, varias se unen para cuidarlas. Así, entre rivalidades, alianzas y cuidados compartidos, los cocodrilos equilibran el conflicto y la cooperación, adaptando su vida social a las exigencias de su hábitat para asegurar su supervivencia y la de su descendencia.

DE ETIQUETA Y BUENOS MODALES

¿Estando sentados y cuando nos presentan a alguien debemos pararnos o sentados está bien?, ¿y es lo mismo para hombres que para mujeres?

R. En la etiqueta social moderna, el gesto de ponerse de pie al ser presentado no distingue entre géneros. Es una norma de cortesía que refleja respeto, atención y disposición al diálogo, válida para hombres y mujeres. Este gesto de levantarse transmite que valoras la interacción y reconoces al otro como igual. En entornos formales o profesionales, es especialmente importante para causar una buena impresión. Hay algunos detalles según el contexto: • En reuniones laborales, eventos oficiales o presentaciones sociales, levantarse es lo esperado, sin importar el género. • En espacios informales, aunque no siempre obligatorio, sigue siendo un gesto bien recibido. • Si existen limitaciones físicas o el entorno no lo permite (restaurantes con espacio reducido), no se considera una falta de cortesía. Le comparto que ponerse de pie al ser presentado es una señal de buena educación que aplica a cualquier persona, siempre que sea posible. No es una práctica anticuada ni exclusiva de un género; es una expresión contemporánea de respeto.

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