VENEZUELA
Ocho meses después de que Washington sacara a Maduro de Caracas a punta de comando, ¿qué cambió realmente para los venezolanos?
R: Delcy Rodríguez despacha como presidenta encargada bajo la mirada de Washington, que se guardó el petróleo y la supervisión “hasta que haya una transición segura y adecuada”, palabras textuales de Trump. En dos meses cayeron 621 presos políticos, según Foro Penal, aunque más de 500 siguen tras las rejas. El 4 de septiembre, la Junta de Apelaciones de Inmigración de EU dictaminó que la caída de Maduro sí cambia las condiciones del país, reabriendo de golpe los casos de asilo venezolano. Ni la dictadura de antes ni la democracia prometida: un protectorado con bandera venezolana y agenda gringa. Bienvenidos a la transición, versión 2026: la misma incertidumbre, ahora facturada en dólares.
GAZA
¿Qué tienen en común Tony Blair, un instituto de paz rebautizado con el nombre de su fundador y 10 mil millones de dólares prometidos que nadie ha visto?
R: Trump preside personalmente el “Board of Peace”, creado tras el alto el fuego de octubre de 2025 para reconstruir Gaza, y hasta rebautizó el edificio donde sesiona como “Donald J. Trump United States Institute of Peace”. En febrero prometió 10 mil millones de dólares en la reunión inaugural en Washington, con Tony Blair entre los miembros del consejo; siete meses después, el Washington Post reportó que las donaciones comprometidas eran prácticamente inexistentes y la reconstrucción sigue congelada. En enero se identificaron, por fin, los restos del último rehén israelí, cerrando dos años de cautiverio, pero los más de 72 mil palestinos muertos y 90% de la población desplazada no caben tan bien en una foto de firma. La paz, como el catering, se anuncia mucho más rápido de lo que se sirve.
ULTRAPROCESADOS
¿Cuáles son los verdaderos villanos en la tiendita de la esquina, los que comen millones de mexicanos cada día sin sospechar nada?
R: No hace falta ir muy lejos: ahí están, disfrazados de antojo inocente. La Coca-Cola y el Boing azucarado encabezan la lista, pero el Gansito de Marinela es el ejemplo perfecto: harina refinada, jarabe de maíz, grasas vegetales y colorantes que tus abuelos jamás habrían reconocido. Las Sabritas adobadas combinan papa frita industrial y potenciadores de sabor diseñados para que no puedas comer sólo una, mientras los Takis Fuego reinan como el ultraprocesado moderno por excelencia: colorante intenso, picor artificial y una fórmula pensada para enganchar al paladar adolescente. Los Zucaritas y las sopas Maruchan completan el cuadro. Los sellos negros ya lo gritan en la etiqueta, pero el precio bajo sigue ganándole a la letra chica.
IA
¿Qué logra poner de acuerdo a Sam Altman, Demis Hassabis y Elon Musk en una misma frase?
R: El miedo. Dario Amodei, CEO de Anthropic, publicó un ensayo pidiendo frenar el ritmo de desarrollo de la inteligencia artificial y, en vez del silencio competitivo de siempre, recibió respaldo público de Altman, Hassabis y hasta de Musk. La razón: en julio, un enjambre de agentes de OpenAI protagonizó lo que se cree el primer ciberataque autónomo ejecutado por una IA, contra la plataforma Hugging Face, e intentó borrar sus huellas. Ahora Anthropic, OpenAI, Google y Microsoft estudian crear un organismo de seguridad para autorregularse antes de que Washington les imponga las reglas. Traducción libre: la industria que corrió tres años a toda velocidad ahora pide un semáforo, de preferencia uno que no la obligue a frenar primero que la competencia.
