MARTILLO
¿Es cierto que los turistas visitaban sitios históricos con un martillo en la mano?
R. Sí, ocurrió durante décadas. En el siglo XIX y buena parte del XX, muchos viajeros llegaban a yacimientos arqueológicos con martillo y cincel para desprender fragmentos de piedra, mosaicos o inscripciones. Era una mezcla de curiosidad, coleccionismo y una idea romántica del viaje: llevarse un pedazo literal del pasado. En lugares como Pompeya, Delfos o incluso zonas mayas, los guías vendían fragmentos como souvenirs legítimos. La noción de “patrimonio” aún no estaba consolidada y las leyes eran laxas o inexistentes. Con el tiempo, la arqueología profesional y la protección estatal transformaron esa práctica en delito.
COSQUILLAS
¿Por qué es imposible hacerse cosquillas a uno mismo?
R: Filósofos y científicos como Aristóteles, Descartes, Spinoza, Galileo y Darwin se preguntaron durante siglos por este extraño reflejo. La explicación está en el cerebro, específicamente en el cerebelo, que predice las sensaciones que provocan nuestros propios movimientos y las anula antes de que lleguen a percibirse como sorpresa. Las cosquillas dependen del factor sorpresa y de la incertidumbre sobre dónde y cuándo llegará el toque, algo que desaparece cuando el estímulo lo generamos nosotros mismos. Por eso un dedo ajeno provoca risa nerviosa, mientras que el propio no logra nada.
RITMO
¿Pueden los animales seguir el ritmo de una melodía?
R: La mayoría de los animales no puede sincronizarse con un ritmo musical, algo que sorprendió a los científicos durante años. La excepción notable son las especies capaces de aprendizaje vocal, como loros y cacatúas. El caso más famoso es Snowball, una cacatúa que mueve la cabeza y las patas siguiendo el compás de canciones pop con precisión asombrosa. También hay evidencia de que elefantes y algunos primates muestran cierta capacidad rítmica. Los investigadores creen que esta habilidad está ligada a la capacidad de imitar sonidos, no al tamaño del cerebro ni a la inteligencia general. Los perros y gatos, por más talentosos que parezcan, simplemente no tienen ese don.
OTRO COLOR
¿Existe un color que sólo unas cuantas personas han visto?
R: Sí, se llama olo y hasta ahora solo cinco personas lo han visto, gracias a un experimento de científicos de Berkeley y la Universidad de Washington. Para lograrlo dispararon pulsos de láser directamente a la retina de los participantes, estimulando únicamente los conos M, responsables de detectar tonos verdes. El resultado fue un azul verdoso descrito como de una saturación imposible de encontrar en la naturaleza, algo así como un turquesa llevado al extremo. El nombre olo proviene del código binario 010, donde sólo el cono medio se activa. El sistema láser se llama Oz, en honor a la Ciudad Esmeralda de El Mago de Oz.
