EL YOGURT
Don Alfredo, por su columna ahora sabemos que el yogur no es tan bueno como se dice, pero ¿por qué?
R. En buena medida: el yogurt de desayuno suele ser un postre con buena prensa. Uno saborizado trae entre 12 y 20 gramos de azúcar por vasito, y las bacterias de la boca lo convierten en ácido; el yogurt, de por sí, ya anda en pH de 4 a 4.5, y el esmalte empieza a ceder por debajo de 5.5. Azúcar más acidez, todas las mañanas, es una cita diaria con el dentista. Pero no es para tirar el refri: el yogurt natural sin azúcar aporta calcio y proteína, y casi no daña. Cámbiese al natural o griego, endúlcelo con fruta, enjuáguese después y espere 30 minutos para cepillarse.
Nota: yo tomo yogurt varias veces por semana y esto es lo que muestra la etiqueta: Yogur griego colado, con vitamina D, natural, sin grasa, descremado, 0g de azúcar añadida, Contiene cultivos vivos y activos, 16g de proteína por porción, 0g de grasa láctea.
COREANOS
Sr. La Mont, ¿es verdad que hay soldados extranjeros peleando en la guerra de Ucrania?
R. Sí, y el caso más incómodo tiene apellido norcoreano. Seúl exige una disculpa a Kiev por, supuestamente, romper un acuerdo de confidencialidad sobre el traslado de dos prisioneros de guerra norcoreanos hacia Corea del Sur. Ucrania niega que tal pacto existiera. El secreto, de cualquier forma, ya se rompió: Volodímir Zelenski reveló la semana pasada que su país envió a los dos soldados al sur, y agregó que “no fue fácil capturarlos con vida”.
ARTE
¿Por qué los humanos creamos y amamos el arte?
R. El arte es una extensión de nuestra conciencia. Desde las primeras pinturas rupestres, los humanos han buscado transformar emociones en formas visibles: miedo, alegría, deseo, memoria. El arte funciona como espejo y como puente; nos permite entender lo que sentimos y compartirlo con otros sin necesidad de palabras. También cumple una función evolutiva: fortalece vínculos, crea identidad colectiva y ayuda a procesar experiencias complejas. Por eso una melodía puede conmover, una pintura puede inquietar y una película puede hacernos llorar. El arte organiza el caos emocional y convierte lo abstracto en algo que podemos mirar. No es lujo ni adorno: es una herramienta para existir. Amamos el arte porque nos devuelve a nosotros mismos.
LA IA
¿Por qué la IA parece entendernos tan bien?
R. La IA no entiende en sentido humano, pero reconoce patrones con enorme precisión. Cada respuesta se construye analizando miles de ejemplos de cómo las personas suelen formular ideas, preguntas y emociones. Esto le permite anticipar estructuras lingüísticas y producir frases que suenan naturales. Además, los modelos modernos integran contexto: recuerdan lo dicho en la conversación y ajustan el tono para mantener coherencia. La sensación de “comprensión” proviene de esa capacidad de predecir lo que es probable que un humano diga después. Sin embargo, la IA no tiene experiencias, intenciones ni conciencia; su cercanía es estadística, no emociones.
