LOS MÁS ANTIGUOS
¿Cuáles son los monumentos más antiguos del mundo, y cuál se construyó primero, Notre Dame o Machu Picchu?
R. Sencillo. Las pirámides de Egipto son las más antiguas de las tres, con aproximadamente 4.500 años de antigüedad. La Gran Pirámide de Giza fue construida alrededor del año 2560 antes de Cristo y sigue siendo una de las estructuras más impresionantes que la humanidad haya construido jamás.
En segundo lugar está la catedral de Notre Dame en París, cuya construcción comenzó en el año 1163 después de Cristo, hace unos 860 años. Es una obra maestra de la arquitectura gótica europea.Finalmente, Machu Picchu, la ciudad sagrada de los incas en Perú, fue construida alrededor del año 1450 después de Cristo, lo que la convierte en la más reciente de las tres, con apenas 575 años de antigüedad.
Tres maravillas, tres civilizaciones, y una sola lección: el ingenio humano no conoce límites ni siglos.
JESÚS Y LA LEY JUDIA
Sr. La Mont, ¿podemos decir con confianza que Jesús rechazó el judaísmo tradicional?
R. No, pero hay que entender que Jesús no rechazó la ley judía, sino que la reinterpretó de manera radical. En el Sermón del Monte, elevó su propia autoridad al nivel de Moisés con la fórmula “se dijo… pero yo les digo”, pasando del cumplimiento externo a la transformación interior.
Violó repetidamente las normas de pureza ritual: tocó leprosos, muertos y mujeres consideradas impuras. Sanó en sábado y declaró limpios todos los alimentos, desmantelando marcadores fundamentales de identidad judía.
Cuestionó el templo, predijo su destrucción y enseñó que el verdadero culto no dependía de ningún lugar físico. Habló con su propia autoridad, sin citar tradiciones rabínicas previas.
Sobre todo, incluyó sistemáticamente a los excluidos: mujeres, samaritanos, gentiles y pecadores públicos.
No destruyó el judaísmo. Lo reordenó desde adentro, lo cual resultó ser mucho más peligroso.
MÁS Y MÁS
¿Qué tanto se utiliza a jugadores que en realidad no viven en sus países y que van al Mundial?
R. Mucho, tanto que se dice que este Mundial será un triunfo de las diásporas. En Qatar 2022, 16% de los jugadores representó a un país distinto al de su nacimiento, récord histórico. Marruecos lideró esa estadística con 14 de 26 jugadores nacidos en el extranjero, y llegó hasta las semifinales.
En 2026, el fenómeno se acelera. Casi la totalidad del equipo de Curazao nació y se formó en los Países Bajos. Cabo Verde lleva 75% de jugadores de la diáspora; Haití, 85%, en su primera Copa en 52 años.
Las razones son dos: identidad, como el caso de Sofyan Amrabat, quien eligió Marruecos sobre los Países Bajos por sus raíces familiares, y pragmatismo, porque en potencias como Francia o Alemania es casi imposible ganarse un lugar en la selección nacional.
Para muchas naciones pequeñas, su diáspora no es sólo su comunidad en el exterior, sino también su mejor once titular.
