El creciente flagelo de las hepatitis
El número de pacientes que se detectan y se tratan oportunamente aún es escaso.
SALUD. La hepatitis C representa un importante problema de salud pública en el ámbito mundial y nacional. En nuestro país diversos estudios epidemiológicos y dos encuestas nacionales de salud señalan una prevalencia de alrededor de 1.4% en México, siendo significativamente diferentes en el norte –2%– en comparación con el sur –1.5%–. Y en las entidades del centro del país es de 1.1%. El número de pacientes que son detectados y los que se tratan oportunamente aún es escaso, lo cual empezó a descubrirse en 2005, con el hecho de que la cirrosis hepática (complicación tardía y frecuentemente obligada) fuera la tercera causa más común de mortalidad en hombres y la séptima en mujeres. Se ha descrito que la mortalidad por cirrosis hepática varía de 11.6 a 47.4 por cien mil habitantes, con la mayor mortalidad en el área central del país.
El promedio de edad es 50.3 + - 12 años. Aproximadamente, 50% de las cirrosis hepáticas es debida a hepatitis virales crónicas por virus C, aun cuando también algún porcentaje de quienes adquieren hepatitis B puede desarrollar cirrosis y cáncer. El paciente que tiene una infección por el virus de la hepatitis C (VHC) pudo haberse enterado de ello por diferentes vías. Una de las más frecuentes es el haber acudido a donar sangre y que en los análisis previos, y obligatorios para donarla se le detecta que tiene el anticuerpo para el VHC positivo. Otra vía para enterarse es que tenga el antecedente de haber recibido una transfusión antes de 1995 y que al hacerle la determinación del anticuerpo contra el VHC resulte positivo, o que al acudir a una revisión se le hallen alteraciones de las pruebas hepáticas o bien modificaciones en su biometría hemática consistentes en tener plaquetopenia —disminución de sus plaquetas— que sugieran una enfermedad hepática crónica.
Os recuerdo, y añado, que aquellos pacientes que tienen el Virus de la Inmunodeficiencia Humana, o que son adictos a drogas, vía intravenosa o nasal o las comunidades carcelarias tienen un mayor riesgo de adquirir el VHC.
El estudio de la historia de esta infección ha presentado limitantes, debido a que en el momento del inicio de la misma se conoce en pocos casos; generalmente no ocurren síntomas al contagiarse. Lo que está claro es que a diferencia de la infección por otros virus de la hepatitis, la infección del VHC existe en la mayoría de los casos con el subsecuente desarrollo de hepatitis crónica, fibrosis hepática, cirrosis y en algunos casos cáncer del hígado.
TRES APOSTILLAS. El doctor en ciencias biomédicas por la UNAM, Vicente Madrid Medina, profesor investigador del INSP, pone énfasis de que en México, a pesar de que afecta a alrededor de millón y medio de personas, hasta ahora no existe un programa de atención que permita indicar si una persona es portadora del virus del VHC. Uno de los objetivos de este programa, que en fecha próxima presentará la Secretaría de Salud, es identificar casos de hepatitis C en todas las instituciones federales que brindan atención médica en el país, mediante pruebas serológicas, así como en instituciones de readaptación social y centros de adicción.
La identificación de personas con esta infección viral por hepatitis C se realizará mediante una vigilancia pasiva y activa de los casos. A las personas portadoras se les dará tratamiento a través de la institución afiliadora. En la vigilancia pasiva de los casos se instruirá a todos los hospitales para realizar estudios de suero e identificar personas con una elevada posibilidad de padecer la infección crónica de hepatitis C. SALUD Y SALUDOS.
