Actuales políticas y programas de salud
El estilo de vida es responsable de la mitad de los resultados sobre este tema.
SALUD. Para precisar cómo y qué tanto podemos reclamar al Estado el derecho a la salud, repasemos una de las más claras explicaciones de las razones por las que una persona mantiene o pierde su salud asumiendo en este caso una definición de la misma, menos absolutista y más operativa que la que muchos consideran utópica, como la formulada por la OMS. Estaríamos hablando del concepto campo de la salud, empleado por primera vez en Canadá, en 1974, por Marc Lalonde (ML) y, no obstante, que han aparecido otros modelos para explicar el proceso de salud continúa siendo claro, lógico y perfectamente aplicable en la actualidad. ML describe que la salud de una comunidad es la resultante de la interacción de factores determinantes relacionados con lo biológico, el medio ambiente, el estilo de vida y los servicios de salud. No todos los determinantes tienen la misma influencia en la salud de una comunidad; se estima que el estilo de vida es responsable de la mitad de los resultados en salud en tanto que el entorno es responsable de cerca de 25%. Lo que los ciudadanos comunes, en cualquier parte del orbe, denominan “derecho a la salud” se circunscribe a recibir atención médica gratuita o, al menos, a un precio alcanzable con los recursos económicos con los que cuenten.
Os comento que resulta contradictorio que las mismas personas o comunidades que reclaman por ese derecho, también protestan cuando se incrementan los controles sobre conductas plenamente reconocidas como causantes de enfermedad y muerte: el conducir con exceso de velocidad, el uso y el abuso del licor en “las reuniones sociales”, el uso de sustancias sicoactivas, el tabaquismo, la práctica de deportes de altos riesgos y muchas otras que generan cientos de miles de muertes. Esa misma sociedad se pregunta incrédula adónde se ha ido el dinero que el Estado destina al cuidado de la salud, desconociendo, o fingiendo desconocerlo, que más de la mitad de aquel se deriva en evitar o retardar la forma como han decidido vivir o morir miles y miles de personas.
Os añado que el derecho al “grado máximo de salud que se puede lograr” exige un conjunto de criterios sociales que propicien la salud en todas las personas, entre ellos la disponibilidad de servicios de salud, condiciones de trabajo seguras, vivienda adecuada y acceso, sin demasiadas dificultades, a una aceptable nutrición.
TRES APOSTILLAS. Las políticas y programas de salud pueden promover o violar los derechos humanos, entre ellos, pero no como el único, el derecho a la salud, en función de la manera en que se formulen y apliquen. En la adopción de medidas orientadas a respetar y proteger los derechos humanos se afianza la responsabilidad del sector sanitario respecto a la salud de cada persona. Un enfoque de salud basado en los derechos humanos ofrece estrategias y soluciones que permiten afrontar y corregir las desigualdades, las prácticas discriminatorias y las relaciones de poder injustas que suelen ser aspectos centrales, y responsables de la inequidad de los resultados sanitarios. El objetivo de un enfoque basado en los derechos humanos es que todas las políticas, estrategias y programas se formulen con el fin de mejorar progresivamente el goce del derecho a la salud para todas las personas. Las intervenciones para conseguirlo se rigen por principios y normas rigurosas.
SALUD Y SALUDOS.
