Medicamentos y cariñoterapia paralelamente
La relación médico-paciente está mal hermanada: la plantean como enfrentamiento.
SALUD. La empatía es una emoción que nace en los seres humanos como una proyección de sus sentimientos y creencias. La más directa expresión de empatía es “yo soy tú” o “yo siento tu dolor”, como opuesto a simpatía o aún a piedad, lo cual movería a alguien a decir: “yo quiero ayudarte”. La empatía del doctor debe ser evidente y palpable para el paciente; es un componente esencial en la curación y no está indicada por términos neutros como “tratamiento” o “manejo”. Aunque la objetividad puede ser a menudo importante en el trato de enfermedades crónicas y progresivas, el riesgo de desbarrar por ambos lados es potencialmente mayor que cualquier ganancia derivada del alejamiento. Los pacientes necesitan la empatía de sus médicos en todos los estadios de la enfermedad, pero especialmente en las formas progresivas como un repertorio más de la terapia y, sobre todo, cuando éstas llegan a ser inefectivas y la incapacidad ante la enfermedad progresa. Es entonces cuando el doctor como persona llega a ser el instrumento más importante del tratamiento, precisamente porque no hay nada más que ofrecer. De esta manera, si el mensaje transmitido por el doctor al paciente llega a ser “nada puede hacerse”, éste se siente abandonado. Cuando de hecho la mera presencia del médico es una poderosa medicina y a menudo curativa, en algún momento del curso de la enfermedad el paciente quiere saber si sus doctores realmente se preocupan por él. Es esencial para el doctor saber ese miedo que los pacientes pueden sentir de que no son importantes para aquél. Trascendente que el médico conozca todas esas sensaciones y pueda expresar sus sentimientos a través de su natural empatía, que fue adquirida a lo largo de su experiencia profesional. Al fin y al cabo, esto es el verdadero arte de la medicina y la verdadera obligación de quien la ejerce.
Os comento que la típica relación médico-paciente está mal hermanada a causa de que cada uno de ellos se plantea la relación como un enfrentamiento. Aunque ambos tengan idénticos perfiles culturales, sólo uno de ellos está enfermo (paciente) y el otro (médico) puede no entender automáticamente que el paciente va directamente a saber qué significa la enfermedad en su vida, puesto que la enfermedad no se comparte. El paciente experimenta síntomas que disrupcionan su vida y causan ansiedad, frecuentemente porque la naturaleza y causa de la enfermedad son desconocidas. El paciente relata la historia al médico, cuyo entrenamiento, conocimiento y objetividad le conducen a diseccionar y clasificar los componentes de la enfermedad en orden a establecer un diagnóstico. El foco del paciente es la subjetividad, mientras que el médico se focaliza en la patología específica de la lesión.
TRES APOSTILLAS. En días pasados, el papa Francisco visitó el Hospital Infantil de México, donde recordó al personal médico y de enfermería que ahí laboran que “no sólo se trata de dar y tomar medicamentos, sino también de cariñoterapia. Una caricia es muy importante para recuperarse”... Desde el domingo 21 y hasta el 28 de febrero, se efectuará el Primer Clown Trip México, organizado por la Universidad Iberoamericana y el Geshundheit Institute (GI). El GI es una organización de atención médica, cuya misión consiste en replantear y recuperar el concepto de hospital como un lugar donde la atención médica no debe estar separada ni del afecto ni del cariño hacia quienes acuden a él cuando enferman. SALUD Y SALUDOS.
