La salud y el desarrollo (I)

Este año deberían haber conseguido todos los objetivos de la Declaración del Milenio.

SALUD. El carácter intersectorial de los determinantes de la salud se conoce desde hace tiempo, pero recientemente ha llevado a adoptar un enfoque más amplio. Esto es, a que ésta se trate en un marco económico y político general. En la práctica, eso significa que se tiene en cuenta la manera en que los sistemas políticos —las políticas públicas en su conjunto— influyen en la salud y viceversa, mediante algún tipo de evolución de los efectos de la salud. Ese enfoque resulta útil, por ejemplo, en los procesos de reforma de la administración pública y descentralización, así como de las actividades de reducción de la pobreza y las políticas económicas en general. La relación entre la salud y los determinantes sociales como el ingreso debe estar siempre bien documentada y con el máximo apego a la realidad. Desde luego que el hecho de tratar la salud en el marco más amplio del desarrollo no debe soslayar que es preciso prestar el óptimo apoyo al establecimiento de sistemas de salud, que favorezcan a los pobres de los requisitos torales para conseguir los Objetivos del Desarrollo del Milenio (ODM), que es contar con servicios de salud más equitativos.

OS añado que aquellos contribuyen también a la protección social, a la potenciación de capacidad de acción de los grupos marginados y el respeto de los derechos humanos; por lo tanto, son esenciales para las actividades de la reducción de la pobreza. Sobraría señalar que el enfoque que se siga debe estar adaptado al contexto del país del que se trate. Los Estados vulnerables, por ejemplo, los que salen de situaciones de conflictos o aquellos cuyas estructuras e instituciones son débiles, pueden requerir un conjunto de políticas distintas a las que precisan los países pobres, pero bien gobernados.

OS recuerdo que estamos a cinco días de que concluya 2015, año en que se deberían haber conseguido todos los Objetivos del Desarrollo del Milenio. En el año 2000 en Nueva York, durante la Cumbre del Milenio de la ONU, los líderes de 189 naciones se comprometieron con el contenido de la Declaración del Milenio conformado por ocho objetivos que van desde la reducción de la pobreza hasta la detención de la propagación del VIH/sida.

TRES APOSTILLAS. ¿Después de 15 años, cuáles han sido los resultados? La movilización mundial tras los ODM ha generado el movimiento contra la pobreza más exitoso de la historia. El compromiso trascendental que asumieron los líderes del mundo en el año 2000 de “no escatimar esfuerzos” para liberar a nuestros semejantes, hombres, mujeres y niños, de las condiciones abyectas y deshumanizadoras de la pobreza extrema fue plasmado en el marco de trabajo de ocho objetivos de los ODM que ayudaron a que más de mil millones de personas escaparan de la pobreza extrema, a combatir el hambre, a facilitar que

niña(o)s asistieran a la escuela como nunca antes y a proteger nuestro planeta... Generaron nuevas e innovadoras colaboraciones, impulsaron la opinión pública y mostraron el inmenso valor de establecer objetivos ambiciosos... A pesar de los notables logros, las desigualdades persisten y el progreso ha sido desigual. La pobreza continúa concentrada en algunas partes del mundo. Casi 60 por ciento de los mil millones de personas extremadamente pobres vive en sólo cinco países. Demasiadas mujeres todavía mueren durante el embarazo o debido a complicaciones del parto. SALUD Y SALUDOS.

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