Pundonor frente al fin de la vida
Morir con dignidad significa que hay formas más o menos humanas de morir.
SALUD. Procurar mantener la salud en condiciones próximas a la optimidad durante el mayor tiempo posible no sólo es un anhelado deseo de la mayoría de los seres humanos, sino también el objetivo toral del ejercicio de la Medicina y la salud pública. El doctor León R. Kass, destacado profesor de la Universidad de Chicago, viene poniendo énfasis en que la expresión morir con dignidad significa que hay formas más o menos humanas de morir y las peticiones de que un fallecimiento se dé así aumentan, porque cada vez hay más gente que ve cómo otros congéneres mueren de modo poco digno y temen que ocurra esto con ellos mismos o con sus familiares. Cada día que transcurre aumenta el deseo de autonomía y dignidad frente al fin de la existencia. Personas que antes eran independientes se sienten impotentes al convertirse en seres pasivos que dependen de los demás y se encuentran rodeados de tubos y artilugios mecánicos y eléctricos. La muerte significará para ellas suprimir estos factores que degradan y deshumanizan el fin de la vida. Se entiende esta preocupación, pero para alcanzar una muerte digna no basta con suprimir todos estos obstáculos, dado que una muerte ortodoxa no consiste solamente en ausencia de factores externos —incómodos, molestos y dolorosos—, sino que precisa de mucho ánimo que proviene del alma de quien afronta la muerte.
OS preguntaría, ¿cuál es el modo de enfrentar dignamente el deceso? Os respondería, independientemente de cómo lo hicieres vosotros: Saber que uno se está muriendo; tratar entonces de resolver asuntos materiales, anímicos y afectivos pendientes. Tratar de ser en cierto modo agente, tener actividad; no un ser pasivo ni un paciente completamente. Saber enfrentar de forma consciente y en la intimidad del alma el hecho crudo de la muerte próxima.
OS recuerdo que actualmente mucho se habla sobre el derecho a la vida y la eutanasia. Uno de los derechos que más se reconoce universalmente es el de la inviolabilidad de la vida humana; tras la vida no hay sólo unos determinados procesos biológicos, sino la totalidad de la persona que hay que respetar. Este derecho a la vida humana es también una exigencia para la propia persona. El ser humano carece de un derecho perfecto sobre su vida y sobre sus miembros, el cuerpo humano es parte y componente del sujeto de derecho, no objeto del derecho.
TRES APOSTILLAS. Todos tienen el derecho de conservar su vida, ya que nadie se ha hecho a sí mismo ni se ha dado la dignidad y el valor que posee. En definitiva, el cuerpo está estrecha y orgánicamente relacionado con el interior. El derecho a la vida aparece pues como el primero y más fundamental de todos los derechos que posee la persona; un derecho que es anterior al respeto de la libertad del sujeto, puesto que el primer compromiso de su libertad es hacerse cargo responsablemente de su propia vida... La eutanasia voluntaria no es un derecho de la persona y mucho menos de otras personas que cooperan en aplicarla, sino una acción arbitraria que va en contra de todo el ser. Si se acepta la posibilidad del suicidio asistido, se aceptaría que la vida es susceptible de diferentes grados de respeto desde el plano ético... La apertura a la acción voluntaria eutanásica significa una enorme constricción del ejercicio de la libertad; elegir la muerte no es una opción entre muchas, sino el modo de suprimir todas las opciones. SALUD Y SALUDOS.
