La plancha, donde el gran horizonte de la ciencia...
No abundan en México los médicos que escriben sobre otros tópicos.
SALUD. ¡Y bien! Aquí estás ya, sobre la plancha donde el gran horizonte de la ciencia la extensión de sus límites ensancha. Así comienza el poema Ante un cadáver de Manuel Acuña. En efecto, el horizonte de la ciencia se ha ensanchado en parte importante gracias a los progresos de la anatomopatología, que abarca las biopsias y las autopsias que dilucidan lo mismo si una parte del cuerpo humano analizado en vivo está o no trastornado por una afección orgánica o bien aclaran con certeza qué fue lo que produjo la muerte de una persona. Los cuatro aspectos de una enfermedad que forman el núcleo de la patología son: etiología, esto es, las causas de la enfermedad; patogenia, que son los mecanismos por los que se desarrolla ésta, y cambios morfológicos, que son las alteraciones estructurales que se producen en las células. Los médicos que paralelamente escriben, no solamente en los expedientes clínicos o sobre casos clínicos, sino también respecto de tópicos de cultura, sociología o historia, entre otros, al menos en México no abundan. Al presente, sólo hay dos anatomopatólogos —o patólogos, como coloquialmente se les dice— que lo hacen: el doctor Luis Muñoz Hernández, ahora avecindado en Aguascalientes, quien hebdomadariamente escribe una columna a la que denomina El patólogo inquieto y el doctor Francisco González Crussi, que nació en la Ciudad de México, realizó la carrera de médico obteniendo el correspondiente título en la Facultad de Medicina de la UNAM. Luego emigró a Estados Unidos, donde se especializó en patología pediátrica en la Universidad de Florida. Durante muchos años se desempeñó como profesor y médico en Chicago. También fue profesor de la división de anatomopatología en el Children’s Memorial Hospital. Ha publicado artículos no médicos en The New York Times y en The Washington Post. En México sus ensayos se han publicado en Letras Libres. En sus ensayos se da una mezcla de erudición, de observación muy singular de cuestiones relacionadas con las culturas orientales.
OS añado que por Notes of an Anatomist ganó en 1985 el Premio de Ensayo otorgado por la Society of Midland Authors. Muchos de sus trabajos han sido reconocidos por la prensa y la crítica norteamericanas, e incluso han inspirado guiones televisivos y obras teatrales como Moments Moris, en 1995, por la compañía teatral Live Bail en Chicago. Ha sido residente de la Rockefeller Foundation y becario de la Simon Guggenheim Foundation.
OS aclaro que en México no solamente los médicos patólogos han escrito o siguen escribiendo sobre tópicos no médicos, los hay de otras especialidades; por mencionar sólo un par están: Arnoldo Kraus y Rafael Álvarez Cordero.
TRES APOSTILLAS. En otros países abundan quienes viven esa dualidad. De España sobresalen Gregorio Marañón y Posadillo. También están las Memorias del sabio Santiago Ramón y Cajal, que a los propios médicos entusiasman tanto sus libros sobre medicina como aquellas visualizaciones que tuvo como genio de las letras a los 80 años de edad... Un clásico de la literatura inglesa, El filo de la navaja surgió de la pluma de un médico, William Somerset Maugham, dramaturgo al más alto nivel. También hay un médico y escritor que está fuera de concurso para fines de comparación: Sigmund Freud, que además de médico y padre del sicoanálisis dejó libros extraordinarios: Los ensayos sobre Dostoievski, Edipo, Miguel Ángel y su Moisés... La lista de médicos y escritores de países extranjeros es larga. SALUD Y SALUDOS.
