Resiliencia, siempre útil y necesaria

Lo definen como un proceso dinámico que tiene como resultado la adaptación positiva en contextos de gran adversidad.

SALUD. De entre las varias definiciones que tiene la Resiliencia (la R), una de las más acertadas es la de Luthar y Cushing; señalan que es “un proceso dinámico que tiene como resultado la adaptación positiva en contextos de gran adversidad”; es definición que distingue tres componentes esenciales que deben estar presentes en ella: a) La noción de adversidad o amenaza al desarrollo humano; b) La adaptación positiva a la adversidad, y c) El proceso que considera la dinámica entre mecanismos emocionales, cognitivos y socioculturales. Innegable que la gran mayoría de definiciones de Resiliencia enfatizan en características de las personas, tales como habilidad, resistencia a la destrucción sicológica, conductas vitales positivas, todas desplegadas frente a situaciones estresantes que les permiten superarlas. Coinciden en que existe una capacidad humana universal para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas, incluso ser transformado por ellas. (La R) es parte del proceso evolutivo y debe ser promovida desde la niñez. (La R) distingue dos componentes: la resistencia frente a la destrucción, esto es, la capacidad de proteger la propia integridad bajo presión; por otra parte, más allá de la resistencia, la capacidad para construir un conductismo vital positivo.

OS añado (la R) como proceso que se ha caracterizado como un conjunto de procesos sociales e intrasíquicos que posibilitan tener una vida sana, aún viviendo en un medio insano. Estos tendrían lugar a través del tiempo, dando afortunados cambios entre atributos del niño o niña y su ambiente familiar y social; así (la R) no puede ser pensada como un atributo en el que los infantes nacen, sino que está en desarrollo y en permanente interacción entre las características de la persona menor y su ambiente. (La R) habla de una combinación de factores que permiten a un ser humano afrontar y superar los problemas de la vida; esto no es fácil pero es factible. Conocer y manejar la resiliencia siempre será útil, amén de necesario.

OS recuerdo que las pérdidas y los costos de los desastres han venido aumentando, sobre todo los causados por la naturaleza. Se tiene estimado que superaron los 200 mil millones de dólares en 2005, 2008 y 2011. Por otro lado, los datos de las pérdidas más valiosas —las vidas humanas— han sido mucho menores que en los países desarrollados, lo cual revela una clara indicación del valor de las medidas para incrementar la Resiliencia que se implementa con mayor frecuencia y efectividad en estos, lo cual es de enorme ayuda no sólo para hacerles frente con mayor entereza, sino para resarcir los daños que dejan.

TRES APOSTILLAS. Los elementos para incrementar la Resiliencia son: evaluación de monitoreo sistemático de los riesgos de desastres, la investigación continua para mejorar nuestra comprensión de las causas subyacentes, los sistemas mejorados de alerta y la concientización de los riesgos por parte de la sociedad y de todos los niveles de gobierno... Establecimiento de una cultura e incentivos que fomenten la aceptación de responsabilidades de las comunidades, incluyendo el sector privado y organizaciones civiles para la planeación y cooperación de la preparación, respuesta y recuperación. Planeación a largo plazo y fortalecimiento de medidas... Cooperación internacional en materia de planeación anticipada y respuesta rápida, así como de investigación y evaluación de los factores de riesgo. En los recientes huracanes intensos que hemos tenido en México, incluido al actual, denominado Patricia, ha estado haciendo acto de presencia la Resiliencia.

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