La prevención del suicidio, sin abordarse adecuadamente

Las tasas entre los jóvenes han ido en aumento; ahora es el grupo de mayor riesgo.

SALUD. A nivel mundial, cada año se suicidan casi un millón de personas, lo que implica una tasa de mortalidad global de 16 por cien mil personas, o una muerte cada 40 segundos. En los últimos 45 años las tasas de suicidio han aumentado 60% en el mundo. El suicidio es una de las tres causas de defunción entre las personas en algunos países, y la segunda en el grupo de 10 a 24 años de edad; cifras que no incluyen las tentativas de autoprivarse de la vida, que son hasta 20 veces más frecuentes que los casos de suicidio consumado. Aun cuando proverbialmente las mayores tasas de suicidios se venían registrando en los varones de edad avanzada, las tasas entre los jóvenes han ido en aumento hasta el punto de que ahora éstos son el grupo de mayor riesgo para suicidarse en un tercio de los países tanto en el mundo desarrollado como el mundo en desarrollo. Los trastornos mentales —particularmente la depresión y los derivados de consumir alcohol— son un par de factores que lo prohíjan en Europa y América del Norte, en tanto que en los países asiáticos una de las principales causas que lo desencadenan es la conducta compulsiva. El suicidio es un problema complejo en el que intervienen factores sicológicos, sociales, biológicos, culturales y ambientales. Las estrategias que contemplan la restricción de acceso a métodos comunes de suicidio, como las armas de fuego o las sustancias tóxicas —entre las que están los plaguicidas—, han demostrado que son eficaces para reducir las tasas del suicidio, pero se deben adoptar enfoques multisectoriales con varios niveles de atención y actividades.

Os invito a repasar que en el mundo la prevención del suicidio es una necesidad que no se ha abordado de forma adecuada debido básicamente a la falta de sensibilización. Sobre la importancia de este álgido problema y el tabú que lo rodea impide que se hable abiertamente de ello. De hecho, sólo unos cuantos países han incluido la prevención del suicidio entre sus prioridades. La fiabilidad de los sistemas de certificación y notificación de los suicidios requiere importantes mejoras. Es evidente que la prevención del suicidio requiere también la intervención de sectores distintos de la salud y exige un efecto innovador, integral y multisectorial tanto del sector de la salud como de otros, como los de la educación, el mundo laboral, la justicia, la religión, el derecho, la política y los medios de comunicación.

Os recuerdo que la Organización Mundial de la Salud junto con la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP), desde 2003 patrocinan y promocionan el 10 de septiembre, o sea el próximo jueves, como el Día Mundial para la Prevención del Suicidio

TRES APOSTILLAS. Para este 2015 su lema es “Prevenir el suicidio: tender la mano y salvar vidas”... Una de las claves de la prevención del suicidio está en interesarse y preocuparse por las personas vulnerables... Esto implica: preguntarles por su estado de ánimo, escuchar activamente eludiendo cualquier enjuiciamiento, mostrar nuestro interés por ellos, romper el aislamiento propiciando la creación de lazos sociales y conectarles con la vida con nuestra presencia. SALUD Y SALUDOS.

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