Escasez de donación de órganos para trasplante (I)
Falta información suficientemente reiterada en los medios de comunicación sobre el tema.
SALUD. En los trasplantes de órganos se encuentra involucrada la bioética y la participación de factores socioeconómicos. La demanda de aquellos excede a la oferta que, seguramente, continuará por el persistente incremento de la tecnología médica. Igualmente se atisba la prosperidad de la venta de órganos humanos que debe frenarse mediante controles legales y sin soslayar la ética médica. El intercambio internacional de órganos puede fomentar la posibilidad de una excelente compatibilidad entre donante y receptor. La escasez de órganos es un problema en todos los países. Han aumentado las indicaciones de los trasplantes y las donaciones son insuficientes para las necesidades, aumentando día a día las listas de espera. Los trasplantes entre personas vivas están justificadas, pero lo ideal y éticamente más aceptable es fomentar la donación de órganos. Falta información y divulgación, sobre todo, suficientemente reiterada en los medios de comunicación, referente a la trascendencia de donar órganos. Si bien la extracción cadavérica de órganos para ser trasplantados tuvo su mayor cuantía a finales de la década de los ochenta del siglo XX, ésta decayó en los inicios de la década de los noventa por un fenómeno multifactorial, en buena parte asociado a problemas con los equipos extractores–trasplantadores.
Os comento que considerando la escasez de donantes potenciales junto al aumento de las indicaciones de trasplantes, impone incrementar el número de extracciones anuales tomando en cuenta que entre 0.8 y 1.1% de los fallecidos en hospitales son donantes potenciales y de éstos entre 60 y 70% son politraumatizados. La creación de centros relacionados con los donadores daría mayor dinámica y aporte de éstos, así como también el perfeccionamiento y protocolarización de la actividad significaría la optimización de la extracción de órganos. Aun cuando los trasplantes entre vivos se justifican éticamente ésta debe ser la excepción y no la regla, porque conllevan siempre problemas de difícil solución. Lo que éticamente es inaceptable es ofrecer a los pacientes la posibilidad de un trasplante siendo imposible su acceso a un órgano de cadáver y tener que realizarlo con donante vivo y, en otros casos morir, esperando un órgano.
TRES APOSTILLAS. Un aspecto sobre el que hay que recalcar es la falta de divulgación que existe sobre la importancia de donar órganos para trasplante, en los medios de comunicación masiva teniendo conocimiento de programas regionales de publicidad donde se abordan aspectos concretos como son: la necesidad de órganos, los buenos resultados del trasplante y la inexistencia de comercialización... Incluso proponer para el futuro la incorporación dentro del contenido didáctico habitual de los escolares el tratar sobre la donación y el trasplante de órganos... El exhorto a donar órganos post mórtem podría quedar oficializado en el carnet de identidad de las personas ciudadano(a). Queda mucho por incentivar y sensibilizar a la población para que autorice ese acto solidario post mórtem. Podría hacerse de forma similar al programa de donación de sangre, pero no hacerlo de manera fría o tétrica. Incluso dentro de los hospitales las trabajadoras sociales, más que los médicos tratantes, podrían plantearles a los pacientes que dejaran autorizado que en caso de fallecer, pudieran ser aprovechados sus órganos en beneficio de otras personas. SALUD Y SALUDOS.
