Llegó la hora de discutirlo

No es para una simple encuesta en redes cuando es un tema para pensar en serio y… RESOLVERLO a la brevedad: el beisbol de las Ligas Mayores se está volviendo tan disparejo como un imposible duelo entre André el Gigante y Mascarita Sagrada.

No hay por donde unos Rockies de Colorado le metan un susto a los Dodgers de Los Ángeles y eso deja en mal a la Oficina del Comisionado de las Grandes Ligas, un Rob Manfred sí exitoso en lo económico y en la lucha por la integridad de este maravilloso deporte, aquí debe venir el pero y es cómo esta disparidad se está volviendo tan sórdida como evidente.

Por supuesto, comienza a ser casi un clamor —como punto central de un rosario de cosas complementarias— el establecer un tope salarial como algo no sólo necesario, sino prioritario; casi como una piedra angular para tirarle a algo llamado certeza en cuanto a la inversión de los demás equipos (hoy meramente aspirantes a ser) contendientes.

Ahora bien, como aquel maravilloso corte musical de Alan Parsons Project, dentro de “los juegos que la gente juega” como que también para los otros dueños digamos abajo en la cadena de desarrollo ya se impone una base en cuanto a valor total anual de la nómina; simplemente NO PUEDE SER en el presente un margen de valor de unos 323 mdd de los Mets de Nueva York y (4.5 veces aprox) unos 67 mdd de los Marlines de Miami abajo cómodamente gozando un Fondo Central mayor a su inversión.

Por mucho que esos peces de la Florida estuviesen generando talento, es casi una burla al sistema el no presentar un equipo competitivo; mencionábamos al comisionado, pues eso de ser, al final del día, un empleado de los 30 dueños, es un tema donde se mantiene un statu quo sólo cuando sigue sonando, Y FUERTE, la caja registradora.

No por nada las mejores marcas de 2001 hasta el año anterior son para los Yankees de Nueva York (2293-1652), seguidos por los carísimos Dodgers con su 2246-1792, y ahí sí dolerá una especie de paradigma, pues el 2162-1783 como tercer lugar por parte de los GLORIOSOS Cardenales de San Luis es un claro indicativo para una franquicia sin el power de antes, sobre todo cuando se acaban de deshacer (¿más por necesidad?) de un peloterazo como Nolan Arenado: el mercado actúa, dicta, impone…

Mucho se ha comentado si esta especie de “onda expansiva” de los salarios caros será algo sostenible, bueno, si queremos algo parejo ¿es realmente necesario establecer —o hasta imponer— eso del piso/techo en la nómina anual?

Recordemos cómo sigue siendo brutalmente contrastante (no menos) el salario entre un big leaguer y un ligaminorista, sea prospecto o no, cuando no sólo hablamos de sueldo, siendo los bonos algo FUERTE en las Mayores. Por todas estas cantidades, es toda una historia la vida de cada pelotero…