El título parece para cuando queremos ver una serie en Netflix de a un solo episodio, cuando así también pasa con el maravilloso beisbol: “sólo un inning y sigo estudiando”, pero sabemos cómo eso pasa a entrar a la zona del casi imposible. Dentro de esta fascinante etapa de las series de campeonato de cada una de las respectivas ligas, cabe un apunte preciso, así procedemos… Comenzamos así, pues al parecer NADIE imaginaba que los de Cleveland iban a ganar con tal autoridad el primer juego a los Rayos de Tampa, unos locales por fin con mucho público ruidoso; fue intencional no mencionar “Guardianes” por aquello de extrañar mucho, pero mucho, el mote de “Indios”, sobre todo como para pensar ¿y si acaban con su muy particular maldición este año con ese otro mote light?
Aquí la cosa es precisa y quemante en cuanto a cómo un mal episodio de tu abridor o de tu cuerpo de relevistas prácticamente hunde tu pretensión como equipo con posibilidades, con aspiraciones y sueños para una nueva Serie Mundial, en ambos casos en la Americana y ambos buscando algo en estos “dosmiles”. Cleveland se merendó en estrategia a los locales en el primer juego, venían motivados de vencer con seguidilla de tres encuentros y vaya manera de hilar el cuarto; como para no dudar cómo este deporte es muy de rachas, esas inercias convertidas en un tren para algunas ocasiones.
Se desquitarían fuerte los Rayos igual con uno de esos innings de los cuales ya no esperas quizá mucho, aunque con dos outs es cuando se debe apretar más todo: no sólo cuando están dos strikes en el conteo, bien dicen que el tercer out muchas veces es el más difícil de conseguir y por algo lo es así.
Si los de Ohio tienen a José Ramírez como un verdadero dolor de muelas, los de la Florida tienen ese “beisbol pequeño” el cual puede parecer un fenómeno meteorológico… vaya serie nos están regalando esos dos.
Para la Liga Nacional es completamente otra discusión, cuando el fuerte (fortísimo) candidato de esta temporada está pasando de verdad un mal momento con el motor cascabeleando, tirando líquidos y sudando frío, quizá hasta con dos llantas ponchadas el camión enorme azul de unos Dodgers un poco desencajados en el semblante.
Una llanta ponchada es Shohei Ohtani haciendo swings a mariposas y la otra, adivinen: Dave Roberts como el manager a quien siempre gustan criticar los fans de ese equipo gastalón. El mérito de los Cerveceros de Milwaukee es innegable con un line up el cual es una constante amenaza, incluso con un Cooper Prat, un Luis Lara como peligrosísimas interrogantes y ese Jackson Chourio quien para nada es choro. No se esperaban ese par de descontones los Dodgers y las especulaciones para el tema de la base salarial ante las negociaciones “antiparón” pues… se comentan mucho.
