La vida útil de un pelotero depende de la salud (física y emocional) aunado a un importantísimo alto nivel de juego: una lesión de un día puede dejarte sin el sueño de la titularidad con historias abundando al respecto.
En esa óptica, a considerar el promedio de la actividad para un jugador en las Grandes Ligas, con alrededor de los 3.5/3.7 años; considerando la dificultad de establecer precisión en cuanto a si ese elemento estuvo en el roster de 26 o el ampliado a 40 beisbolistas en activo.
Dato demoledor del cual no se habla mucho: el salario mínimo ligamayorista es actualmente de 780 mil dólares; fuerte cómo esa cantidad —al quitarle impuestos y gastos— no da para una vida holgada si abarcaste esos tres y fracción de años simplemente con el salario mínimo.
Tiene Grandes Ligas una organización afiliada llamada Baseball Assistance Team, la cual tiene su misión en “confidencialmente apoyar a los miembros de la ‘Familia del Beisbol’ con necesidad de apoyo-asistencia”, un objetivo muy noble para esta entidad formada en 1986 y hoy dirigida por Eduardo Pérez, hijo de Tony Pérez, quien tuvo tres temporadas con 754 juegos en el big show.
Ese alcance del BAT hoy también busca no sólo crear eventos y allegarse de recursos mediante los mismos para apoyar a los excompañeros beisbolistas en desgracia: tienen también un papel de seguimiento con el “Especialista para la transición de (la) carrera” mediante el cual están acercando a los expeloteros con algunas oportunidades laborales ante empresas como Amazon, GEICO, ups y por supuesto mismas organizaciones dentro del ecosistema empresarial de MLB, este último es para tomarse muy en cuenta al ser todo un emporio digital y de publicidad.
Por igual, existe un sistema de apoyo educativo para becas, además de organizar programas de capacitación; todo esto se lee como una excelente manera de poner en perspectiva esa vida después del diamante.
Mucho más escandalosos los testimonios de exjugadores de basquetbol (NBA) y sobre todo de futbol americano (NFL), quienes dilapidan su fortuna en uno o dos años después de acabar su carrera, sobre todo los segundos con las estadísticas nada agradables, si ahondamos en temas de salud.
Las Grandes Ligas buscan seguir estableciendo una mejor vida para sus peloteros al retirarse, algo loable y ni de lejos visible en nuestra Liga, la cual —para colmo ya con poquísimos mexicanos— menos parece ocuparse de un tema tan delicado y doloroso como el visto con varios expeloteros nacionales falleciendo en condiciones de olvido.
Caso extrañísimo en la División Oeste de la Liga Americana no sólo con el posible líder calificando con marca perdedora: todos los equipos con numeral negativo en cuanto a carreras anotadas- recibidas.
