Corrupción: la clave ciudadana

La mayor omisión del presidente Peña Nieto en su discurso del martes pasado fue, sin duda, la corrupción. La razón es evidente: no había nada relevante que informar al respecto, a pesar de haber sido un compromiso subrayado en su campaña y un acuerdo central del Pacto ...

La mayor omisión del presidente Peña Nieto en su discurso del martes pasado fue, sin duda, la corrupción. La razón es evidente: no había nada relevante que informar al respecto, a pesar de haber sido un compromiso subrayado en su campaña y un acuerdo central del Pacto por México. No debe sorprender a nadie, en efecto, que a la par de los reconocimientos por los significativos logros obtenidos a través del proceso de reformas en asuntos de orden estratégico para el país, hayan proliferado cuestionamientos por la falta de decisiones, acciones y resultados frente a uno de los más arraigados y costosos problemas del país, cuyos alcances e implicaciones no sólo han deformado históricamente el ejercicio del poder público, las relaciones de éste con los diversos segmentos de la sociedad y el desempeño económico, sino que ponen en riesgo la implementación exitosa de las flamantes reformas.     

Sobre las causas de este fenómeno en México se ha hablado y escrito hasta el cansancio: que si las raíces se hunden en las profundas distorsiones del régimen colonial; que si la explicación reside en el dominio de la mentalidad criolla durante el siglo XIX; que si los factores decisivos se encuentran en los arreglos extralegales del sistema político posrevolucionario; que si, en fin, el valor de la ley ocupa uno de los últimos lugares en una sociedad marcada por la violación sistemática del orden jurídico y la impunidad. Todo esto puede ser cierto, pero la clave del problema se resume en la profunda debilidad de la ciudadanía en nuestro país.  

Así, que ocupemos el vergonzoso lugar 106 de 177 en el Índice de Percepción Ciudadana de la Corrupción de Transparencia Internacional puede explicarse a la luz de los resultados del estudio sobre la calidad de la ciudadanía en México realizado por el Instituto Federal Electoral (ahora INE), en colaboración con El Colegio de México: el ejercicio de los derechos y las libertades ciudadanos carece de las condiciones necesarias para enfrentar con eficacia el uso ilícito de recursos públicos para fines particulares, que lo mismo se refleja en las redes clientelares para fines electorales y en estructuras sindicales opacas y autoritarias que en las mordidas para los trámites más elementales y en las grandes fortunas empresariales amasadas a partir de arreglos y prácticas irregulares al amparo del poder público.

¿Cómo, entonces, enfrentar una deformación incrustada en todos los frentes de la vida del país? En el corto plazo, con alcances limitados, a través del cumplimiento de los compromisos asumidos: creando un nuevo modelo legal e institucional para la fiscalización y sanción de las desviaciones en el uso de recursos públicos. En el mediano y largo plazos, con efectos de mayor calado, mediante la construcción de ciudadanía.

                *Socio consultor de Consultiva

                abegne.guerra@gmail.com

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